Inicio Noticias Provincia SENTIMIENTO, PREOCUPACIÓN Y ESPERANZA, EN MEDIO DEL ENCIERRO

SENTIMIENTO, PREOCUPACIÓN Y ESPERANZA, EN MEDIO DEL ENCIERRO

Quiero compartir con ustedes lo que vivo:

Comienzo agradeciendo los esfuerzos y la entrega de tanta gente, que está dando su vida luchando con el “corona virus”, en una sala de hospital, clínica o en lugares habilitados para ello. Agradecer también a otros hermanos que con humildad y muchos con pobreza, se cuide en sus hogares para no contraerla, qué valientes son!. De igual forma a los que recogen nuestra basura, qué nobleza de trabajo!. Seamos empáticos y respetuosos con ellos, cuidemos el cómo lo hacemos cuando botamos los desperdicios. Agradecer a todos los trabajadores y trabajadoras que laboran y ejercen cada una de sus vocaciones, cualquiera sea; aquella que alegra y anima, cuando comparte lo que ha hecho.

Continuo…a 72 días de confinamiento en nuestro valle del Huasco, me viene a la memoria las últimas misas que viví en la Parroquia San Pedro Apóstol, en ausencia de su Párroco el P. Enrique Sarneguet (confinado en España, aún no puede regresar) en que la gente me quería estrechar sus manos y abrazarme como lo han hecho siempre cada vez que nos vemos; fue tan doloroso rechazarles sus cariños que sentía les traicionaba.

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Esa semana fue muy difícil, cualquiera podía tener el Corona Virus, sentía mucho miedo interior y escrúpulo de que fuera yo quien contagiara a la comunidad, a mi familia, a mis amigos era algo que me superaba; si hubiese ocurrido algo así en esos días no me lo hubiese perdonado nunca.

De igual forma, ocurrió en la parroquia San Ambrosio, sentía que la tempestad nos azotaba y parecía que, las ganas de abrazarnos, era mayor, nos necesitábamos unos a otros, no había caso no podíamos hacerlo, ya había llegado la pandemia, esta cochina, este silencioso bicho asolapado y malo que se quedaría no sabemos cuánto tiempo, pero ya está entre nosotros.

Otra cosa fuerte era cómo encontrarme con mi familia. Ustedes me conocen y no lo puedo esconder mi cercanía y más encima besucón. Muy fuerte esta sensación…

Después de compartir con el consejo Parroquial y viendo la rapidez y la incertidumbre del cómo se iban dando las cosas y después conversando con dos sacerdotes, concluí que era delicado el momento. Veía con claridad de que la mayoría de los que frecuentan el templo son adultos mayores, decidí que el templo tenía que permanecer cerrado. La decisión ya estaba tomada, llame a los sacerdotes y a las religiosas que participan de la vicaría valle sur para comunicarle la decisión.

Así comenzó el confinamiento de nuestra comunidad parroquial. Lo más importante y lo principal era la vida de nuestra gente.

Otra tarea difícil fue el acompañamiento y despedida los seres queridos… cómo hacerlo, cómo enfrentarlos, había que ponerse firme frente a la actitud de no pocas personas…en algunos momentos pensé mal sobre todo en la inconsciencia de aquellas personas que piensan distinto y en esos momentos mi mente volaba muy lejos…. a España… esa tierra cercana y tan querida para mí, donde he compartido tantas veces con la familia de mi amigo el P. Miguel ya que había recibido noticias de que comenzaban a partir personas conocidas para mí, sacerdotes con quienes había compartido la mesa eucarística y la mesa de la vida, gente de la comunidad Santa Teresa de Jornet… todos esos pensamientos brotaban de mi interior, insisto, en algunos momentos sentí mucha pena mezclado con rabia.

Los días más fuertes comenzaron cuando nos toca despedir a nuestras familias, a nuestra gente.

En algún momento conversé con la gente de la parroquia entre ellos, con la secretaria. Compartí con ella cómo haríamos los futuros funerales, cuando todo era riesgoso, le dije que explicara a nuestra comunidad que los responsos serían en el patio de nuestra parroquia. No fueron muchos días los que pasaron y el miércoles santo ocurrió lo que menos esperábamos, fallece el esposo de la secretaria… encerrado en este confinamiento no me permitía acercarme a ella, recordaba que tiene su nieta, su tesoro, no podía acerarme no debía acercarme…había que buscar nuevas formas de expresarse, de estar cerca ¿Cómo hacerlo? No sabía, no sabíamos.

Una sola cosa estaba clara había que seguir caminado, había que dar respuesta ya. Y así fue. Ambientamos la gruta de Lourdes y el patio ya que no es un espacio cerrado y nos permitiría responder a las normas dadas por el municipio.

Dentro de ese trajín estaba la Semana Santa y surge la pregunta de ¿Cómo celebrarla? Es la mayor fiesta litúrgica del año junto con Navidad.

Las primeras celebraciones se grabaron y se comenzaron a trasmitir por el Facebook de la Parroquia de San Ambrosio, WhatsApp de la Parroquia Inmaculado Corazón de María, Enfoque Digital, se unió también Radio Amiga y como siempre Radio Estrella del Norte de Vallenar. Toda la gente que se sintió acompañada compartió con otros a través de redes sociales.

Las primeras misas las grabamos siete personas. Últimamente somos cuatro los que nos reunimos en el templo de San Ambrosio.

La Vigilia Pascual la celebramos en la Parroquia Inmaculado Corazón de María, respetando siempre lo que las autoridades gubernamentales nos piden. Las últimas celebraciones las compartimos con algunas familias que nos graban las lecturas bíblicas de cada eucaristía y los cantos de cada una de ellas, Ad hoc, con el tiempo litúrgico que se vive. Eso nos permite dar participación a la feligresía, que al igual que muchos, tienen hambre de compartir la comunión espiritual que se vive en ella y en un tiempo no muy lejano, compartir el pan eucarístico.

En este mismo clima de encuentro tratamos de vivir la comunión ya que el Viernes Santo nos dio la oportunidad de trabajar juntos, donde cada Parroquia del Valle Sur se hicieron cargo de dos estaciones del Vía Crucis, incluido un saludo del Párroco de Huasco; llegó a todos los hogares y se une los movimientos de su Iglesia a través de los medios de comunicación.

Utilizando este trabajo comunitario, junto al párroco de Inmaculado Corazón de María realizamos un recorrido de nueve horas en una camioneta preparada con una Cruz y megafonía, compartimos el inicio del Triduo Pascual, un encuentro profundo con la piedad popular, una experiencia única, difícil de olvidar, donde brotaron los afectos expresados con aplausos oración y llanto, que llevaban a la emoción.

El segundo domingo de Pascua, en el día de la Misericordia en conversación con la encargada de la comunidad Cristo Rey y algunos dirigentes de los cuasimodistas, suspendimos la Fiesta de Cuasimodo, ya que realizarla iba en contra del aislamiento, ya que la centralidad es llevar el viatico a los enfermos, era imposible realizarla.

También, viene a la memoria la Fiesta de Santa Cruz animada por su comunidad y su párroco el P. Mauricio Arancibia, que salen también por las calles de la población Torreblanca y acogiendo la invitación de nuestra comunidad días antes, nos permite vivir y también emocionarnos con la visita de la Santa Cruz, al igual que sus feligreses que la vieron pasar y los que acompañan esta procesión.

¡Qué grande es el Señor, nos permite hacer de lo sencillo, una gran fiesta! Así pasan los días, ahora con más paz y esperanza.

Lo que hacemos también es el entregar unas bolsitas con mercadería cada mes a las familias que se acompañan, desde la acción social, la que en estos últimos tiempos el número de familias ha crecido, intentamos no dejar a nadie fuera en la medida que se pueda.

Gracias a Dios, tenemos una economía sana que nos ha permitido tener a los dos trabajadores en su puesto laboral “el Señor nunca falla”. Hago este comentario porque hay personas que han llamado y quieren colaborar, están preguntado cómo lo haremos, se agradece su preocupación.

En estos días les informaré cómo haremos la recepción.

Si se dan cuenta, tendremos que aprender a vivir más austeros, más humildes sin despreciar ni votar nada y reciclar ya que hay muchos hermanos en el mundo que están pasando mucho hambre y también en Chile y en nuestro norte, donde azota y aumenta la desolación por los despidos que van produciendo cesantía, angustia, desesperanza y hambre a nuestra gente y, a las preocupaciones, que no son menores, se suma la vida de nuestros hermanos inmigrantes que viven aún más desamparados. Y lo menos deseado aparecen los amigos de lo ajeno que provocan inseguridad e impotencia a la comunidad, junto a los despistados que realizan fiestas y celebran no sé qué…estos son los que extiendo la pandemia a los enfermos crónicos y a los adultos mayores.

En estos momentos, escuchando noticias, me informo de la muerte del primer médico de Chile, que muere por corona Virus.

Contarles que en la misa de cada semana hemos puesto en oración al personal hospitalario y a los que han fallecido cuidando la vida de otros.

Quiero terminar esta crónica, teniendo presente el dolor de las familias que han perdido un ser querido. En los campos santos de Domeyko y Vallenar y en el patio de nuestra parroquia hemos despedido a nuestra gente, con sencillez y la fuerza que viene de Dios, hoy les animo a no desfallecer y a fortalecerse en el amor de cada familia en cada rinconcito que permite estar bien, me refiero al hogar de cada uno de ustedes.

Les comparto también que cada semana ponemos la lista de los difuntos en el altar del Señor hasta que llegue el tiempo de encontrarnos y celebrar junto a ustedes la pascua de seres queridos.

Aprovecho esta oportunidad de expresarles mi preocupación y la oración de cada día por los enfermos de sus familias. De igual forma agradezco su preocupación y oración por mi persona. Estoy muy bien, y dando la batalla como cada uno de ustedes volviendo a la adolescencia donde “Pin Pon ya nos animaba a lavarnos las manos con agua y con jabón”, nos hace bien en estos días tener presente las cosas que gustan y dan vida. Sobre todo, lo que reaviva nuestra fe.

Los animo a vivir este fin de semana la gran fiesta de Pentecostés y dejar que el Espíritu Santo les renueve y fortalezca. Dejen que actúe y el espíritu de ustedes no apague el fuego y la fuerza que anima a su Iglesia.

En medio de este acontecer, quiero compartir la alegría y agradecer a Dios y felicitar a mis sobrinas, ya que gracias a ellas mi familia sigue creciendo; dos sobrinas nietas, hermosas llegan, una que ya nació en estos días y otra que nacerá aproximadamente en un mes más. Cuento con su oración para que todo siga su curso y en paz, que el silencio de María nos lleve a participar de las cosas de Dios, regalándonos la confianza que ella tuvo en su hijo para no desfallecer.

Un fuerte abrazo en Cristo resucitado.

P. Mario Campillay Morales Vallenar 26 de mayo 2020

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