Escuche este artículo

Por: Pablo Morales, Socio de Deloitte.

El costo y la eficiencia son pilares clave para el negocio del consumo y del retail, sin embargo, con la expansión del coronavirus se sumó otro elemento en el desarrollo óptimo del supply chain de las empresas: la resiliencia. Un valor incidente en las nuevas decisiones que están tomando las compañías de estos rubros, principalmente las de carácter global, apuntando a una mayor adaptabilidad y disminución de riesgos.

Históricamente la fórmula del éxito del supply chain se ha basado en los costos y la eficiencia, considerando la reducción de inventarios, menores gastos en transporte, almacenamiento, logística y distribución en general. Elementos que siguen siendo relevantes, pero que la crisis mundial desatada con la pandemia evidenció no son lo principal: hoy un óptimo desarrollo del comercio requiere y exige velocidad de adaptación por sobre un control de los costos.

Esta nueva dinámica se explica entre otras cosas por el cambio en los hábitos de consumo de las personas. Hoy el hogar es el centro neurálgico en lo que a consumir respecta, lo que ha desafiado a la industria a desarrollar alternativas de e-commerce y delivery, altamente competitivas, eficientes y sobre todo confiables y sostenibles para consumidores y proveedores.

En este nuevo esquema, donde hay más actores involucrados, construir un negocio que sea resiliente es clave, ya que permitirá asegurar el suministro de los productos y/o materias primas para asegurar la entrega a los intermediarios o consumidores finales con una mirada a largo plazo, entendiendo que, bajo esta lógica, las relaciones comerciales se sustentan en la confianza y la transparencia. Al mismo tiempo, una empresa resiliente es aquella que estudia a su consumidor, entendiendo su contexto y variabilidad, lo que le permite flexibilizar sus fuentes de suministro y proveedores, para así tener alternativas y mayor campo de oferta entre las distintas preferencias y canales de sus consumidores.

Un estudio de Consumo realizado por Deloitte señala que el 95% de las compañías aseguran que la resiliencia es una prioridad y, pese a que las empresas de consumo masivo o CPG tienen capacidades avanzadas en su cadena logística, casi todas ellas indican que están haciendo inversiones relevantes en estas áreas. Un fenómeno mundial presente en Chile con compañías centradas en mejorar su planificación de la demanda para adaptarse a estos nuevos tiempos.

En Norte América y crecientemente también en Chile, el atributo de visibilidad y trazabilidad se ha vuelto clave y una prioridad para responder adecuadamente a los requerimientos de los consumidores y su necesidad de visibilidad de los stocks y seguimiento de los pedidos.

Iniciativas de mejora de la resiliencia se han vuelta cada vez más relevantes y ha mantenido este análisis dentro de sus prioridades, dado que permite una mayor flexibilidad de la operación, de la dependencia y de los recursos humanos, lo que también da mayor agilidad para tener una mejor reacción ante las distintas necesidades de los consumidores. En resumen, no solo el costo es la medida clave de la logística, sino también la mitigación de los riesgos de rompimiento de la cadena y/o el impacto en la experiencia del cliente.