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Sobre este tema, la recomendación es no ser alarmistas, pero menos aún negligentes o condescendientes. Sobre ello, algunas sugerencias para cumplir mejor el rol protector:

Una cosa importante es que pueda conocer a las personas que frecuenta la joven o adolescente, sus nombres, actitudes y los adultos responsables de estas personas, con el fin de establecer redes de apoyo, supervisar las conductas en grupo, y tener a quien preguntar en caso de demoras en la vuelta a casa.

Debe existir un equilibrio entre creer y desconfiar en los hijos; no crea siempre cuando le diga que está en alguna parte, con ciertas personas o que no consume alcohol o sustancias. Lo que debe hacer como adulto responsable es corroborar esos dichos, y no sólo quedarse con las palabras del hijo o la hija.

Hágase el ánimo de que padre o madre deben trasladar a los hijos sin importar la hora a sus reuniones o fiestas. Irlos a dejar le permite saber dónde están, qué adultos se harán responsables de la supervisión, tener una aproximación acerca de las personas o el tenor que tendrá la reunión; y traerlos de vuelta le permitirá vigilar que no exista consumo abusivo de sustancias, disminuir riesgos del más amplio tipo. Si padre o madre no cuentan con vehículo debe hacerlo un cercano, pero siempre acompañado de uno de los progenitores; ya que el mayor número de agresiones sexuales se comete por un conocido o conocida, y si su hijo o hija está ebrio o ebria estará aun en un riesgo mayor.

Al subir a la locomoción colectiva tradicional se recomienda sacar una fotografía a la patente del vehículo y enviar la ubicación a grupos de WhatsApp donde participen familiares o amigos, puede preferir la locomoción con aplicaciones de smartphone donde indican nombre y patente del conductor, así se recomienda sacar una foto a la pantalla y compartir en grupo de WhatsApp familiar, además esta aplicación de taxis le pide calificar al conductor y le hace algunas preguntas como si sintió miedo durante el traslado.

Se sugiere acotar los horarios de salida, sin importar que la fiesta comience tarde como cosa cultural, ese no es problema suyo y su prioridad es la protección de los hijos. Usted debe fijar los horarios según el cuidado de los hijos y los tiempos familiares.

No se recomienda que hijos o hijas pernocten en casa de amigos u otros parientes sin la supervisión de los padres. La sugerencia es que usted no debe ser alarmista pero tampoco un ingenuo o ingenua.

Recuerde que el consumo de sustancias y alcohol en etapas anteriores a los 18 años multiplica el riesgo de enfermedades neurológicas, y trastornos emocionales y sociales; y aumenta considerablemente que su hijo o hija se transforme en un adulto bebedor o consumidor problema; y que no existen drogas inocuas, tampoco la marihuana, un solo ejemplo son los pacientes que atiendo en consulta por crisis de pánico debido al consumo de cannabis. Por lo tanto, que fume, beba o se embriague; no es nunca la última gracia del niño o la niña, y usted es responsable de evitarlo o actuar a tiempo (y sugiero comenzar por el ejemplo).

También, es necesario asumir que con hijos o hijas adolescentes existirá conflicto porque las medidas de seguridad serán interpretadas como un control excesivo, pero se recomienda asumir esto como parte de la dinámica relacional, ya que será mejor sobrellevar esta incomodidad que padecer el sufrimiento o la culpa por la desaparición o accidente de nuestros seres amados.

Finalmente, no se equivoque, la confianza en nuestros hijos e hijas no debe confundirse con el rol que tenemos de protegerlos. Confiar en ellos significa darles responsabilidades, dar crédito a sus buenas intenciones, suponer que cumplirán sus deberes escolares cuando prometen hacerlo (revise cuál ha sido la experiencia al respecto); pero nunca se pierda en incumplir su compromiso de cuidarlos, protegerlos y ser proactivos en prevenir riesgos, en eso debe estar siempre alerta, supervisar y cuidar. En ello, verdaderamente honrará las palabras compromiso y amar.