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Con el propósito de convertirse en una alternativa para paliar el déficit hídrico y mitigar los efectos de la sequía en la región, se desarrolla el proyecto FIC Trampas de Nieve, iniciativa respaldada por la Asociación de Productores y Exportadores Agrícolas del Valle de Copiapó (APECO) y financiada por el Consejo Regional de Atacama (CORE) a través del Fondo de Innovación y Competitividad (FIC), del Gobierno Regional de Atacama (GORE).

El Proyecto FIC Trampas de Nieve es el primero de Atacama para generar conocimiento y recursos humanos en tecnología nival aplicada. Se trata de una iniciativa de un equipo de profesionales y alumnos congregados en la Universidad de Atacama (UDA) y seleccionada rigurosamente por el Gobierno Regional para ser financiado, entendiendo el valor estratégico de la propuesta.

Dirigido por el académico del Departamento de Física, Pietro Porcile, incluye prestigiosos profesionales de la materia hídrica. De acuerdo a lo manifestado por Pietro Porcile, “tenemos que buscar soluciones en nuestro entorno, y es por ello que estamos mirando hacia la cordillera, ya que es allí donde se genera y pierde gran parte de nuestra agua”, agregando que el proyecto tiene “como propósito entregar las bases para un futuro mega proyecto que aumente la captación hídrica a través del diseño más eficiente de barreras de nieve y del análisis geoespacial, teórico y experimental de las locaciones óptimas para instalar esta tecnología nival” explicando que así “se espera brindar una alternativa para paliar el déficit hídrico y mitigar los efectos de la sequía en la región”.

El Dr. Juan Pablo Milana, uno de los asesores científicos de este proyecto y que es investigador principal del CONICET y profesor de la UNSJ (San Juan, Argentina), nos explica que “las barreras de nieve son dispositivos que reducen la velocidad del viento produciendo un efecto dual: por una parte, al perder el agente de transporte fuerzan la depositación de nieve, aumentando el volumen de nieve depositada, y por otra, posteriormente reducen la erosión eólica de la nieve haciendo que esta se conserve y fusione en primavera”. Sin embargo, el mayor efecto de las barreras es luchar contra la sublimación, que es el mayor destructor de recursos hídricos, a través del paso directo de la nieve (agua solida) a vapor (agua gaseosa).

Actualmente, está casi terminado el procesamiento de los resultados de los experimentos de la temporada invernal 2020, donde según Adolfo Muñoz, coordinador de proyecto “hemos visto nevadas significativas en 2020 a pesar de la sequía generalizada, pero la mayoría de esta nieve es destruida por el viento que erosiona el pack de nieve, y acelera la sublimación, y este recurso se pierde”.

También explica la problemática del recurso asociado a las bajas temperaturas “el frio extremo hace que el suelo se congele y luego el agua fusionada no se infiltra, esto ocurre durante varios meses en el invierno, por ello es necesario generar acciones para preservar la nieve hasta la primavera”.

El profesional añade además que, “las barreras han preservado la nieve más de 100 días, en zonas donde sin barreras apenas se preservó, como mucho, un par de semanas. También hemos medido la fusión en áreas con y sin barreras y la diferencia de producción hídrica puntual llega a ser de hasta 6 veces más en las áreas con barreras”.

Aunque el cierre del proyecto está programado para mayo de 2021, el equipo planifica una segunda temporada de experimentación en el invierno de 2021 y una tercera en 2022. Para lograrlo se recurrirá a generar un segundo proyecto que supere al actual, y basado en el aprendizaje obtenido, en un concurso público en marzo 2021, que es la nueva convocatoria de proyectos FIC.

Además, se recurrirá a la cofinanciación por parte del sector privado, particularmente por empresas ligadas al uso del agua. En esta línea Porcile nos cuenta que en el 24 y 25 de marzo se realizará un seminario vía zoom donde se mostrarán los principales resultados del proyecto donde quedan todos cordialmente invitados.