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A los 75 años de edad y tras padecer una larga enfermedad dejó de existir en Vallenar Orlando Órdenes Rojas, antiguo dirigente, socio y jugador del club Ferroviarios de esta ciudad.

Nacido en Vallenar el 23 de marzo de 1945, pertenecía a una numerosa familia identificada plenamente con la institución ferrocarrilera, como sus hermanos Manuel y Ramón “Moncho este último fallecido en 2006.

“Care”, como era conocido, tuvo sus primeros acercamientos con este club cuando tenía 7 años de edad. “Desde 1952 no me saqué más la camiseta del Ferro. Recuerdo que mi cuñado Nicanor Gatica me llevaba al Estadio Municipal a ver los partidos del equipo que eran animados por el orfeón ferroviario. Él también jugaba por ese equipo y, a pesar del paso de los años, todavía me recuerdo de los jugadores buenos que había en ese plantel”, comentó en 2020 para el libro dedicado a los 100 años de su club, escrito por el autor de estas líneas.

Su relación con Ferroviarios se hizo más formal cuando el entrenador de las series menores del cuadro “carruncho”, Miguel Piñones, lo vio pichanguear en la cancha “Sausalito” y de inmediato lo fichó para la serie infantil de su equipo.

Su integración al club Ferroviarios se vio interrumpida con el cumplimiento de su servicio militar; sin embargo, apenas terminada esta misión se reintegró de nuevo a club, aunque encontró un plantel totalmente distinto en relación al que había dejado. “Muchos habían partido y las caras nuevas eran varias. Estaban Aldo y Ricardo Toro, Arturo Briceño, mi hermano ´Moncho´ que jugaba con el 8; en la defensa todavía teníamos a Manuel Morales que se retiró al poco tiempo y ahí apareció Raúl Santibáñez que murió muy joven; de central jugaba Pedro Cuello”, cita entre otros nombres.

En 1978 Ferroviarios se coronó campeón del futbol vallenarino, pero el plantel duró poco tiempo, ya que luego se abrió la Planta Minera Regional y la mayoría de los jugadores se cambió por trabajo al equipo deportivo de esa empresa. “Ahí empezamos una época muy mala, donde nos íbamos de amargura en amargura… nos llenamos de jugadores que eran bastante limitados. Imagínese cómo llegaba a la casa después de los partidos”.

VIVIR O MORIR

Aunque a Orlando Órdenes no le gustaba referirse al tema, él, junto a otros pocos comprometidos dirigentes, adoptó una decisión histórica en los primeros años de la década del ochenta, durante una reunión celebrada en el “Rancho Chileno” de Vallenar. En esa ocasión, el único punto de la tabla era decidir la continuidad o cierre del club que arrastraba una onerosa deuda histórica con la asociación y acreedores. Al visualizar que no aparecía ninguna salida, decidió pagar todo de su propio bolsillo. “No haberlo hecho significaba bajar las cortinas de la institución”, reflexionó Orlando.

Como dirigente, nunca faltó a las reuniones de delegados de la Asociación de Fútbol. Junto a su mujer lavaron durante 20 años las camisetas de tres series del club. “Todo esto lo hacía porque me nacía y no quería que el club desapareciera, después de haber tenido tanta gloria en el fútbol vallenarino”, comentó con emoción.

Finalmente, con profético sentido del humor, agregó: “Todo lo que he hecho no es para andarlo contando. Simplemente, hice lo que había que hacer para mantener vigente al club, además que ya estoy viejo y solo me falta la última palá de tierra y el discurso”.

 

SERGIO ZARRICUETA ASTORGA