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uando se cumple hoy el octavo aniversario del trágico suceso, los interrogantes se multiplican y las teorías que intentan explicar qué ocurrió con la aeronave se renuevan

«Buenas noches, Malaysian 370», fueron las últimas palabras registradas antes de que el Boeing 777 de Malaysia Airlines desapareciera de los radares 40 minutos más tarde de salir de Kuala Lumpur rumbo a Pekín el 8 de marzo de 2014, convirtiéndose en uno de los grandes misterios de la aviación.

Cuando se cumple hoy el octavo aniversario del trágico suceso, los interrogantes se multiplican y las teorías que intentan explicar qué ocurrió con la aeronave se renuevan, incrementando el desasosiego de los familiares de los 227 pasajeros, las dos terceras partes de nacionalidad china.

Una vasta operación de búsqueda en el sur del océano Índico no logró encontrar el fuselaje principal tras rastrear 232.000 kilómetros cuadrados de lecho marino.

Las pruebas disponibles son hasta el momento 27 piezas recuperadas de las playas de Reunión, Mozambique, Mauricio, Sudáfrica y la isla de Pemba (Zanzíbar), solo tres de ellas pertenecientes «con seguridad» al aparato.

Las pruebas disponibles son hasta el momento 27 piezas recuperadas de las playas de Reunión, Mozambique, Mauricio, Sudáfrica y la isla de Pemba (Zanzíbar), solo tres de ellas pertenecientes «con seguridad» al aparato.

Entre las últimas hipótesis, sobresalen dos: que se precipitara hacia lo más profundo del océano Índico, en un área más pequeña que la anteriormente establecida, según un informe del pasado diciembre, o que acabara en el mar de China Meridional tras ser derribado, como defiende la corresponsal Florence de Changy en su libro «El Acto de la Desaparición: el imposible caso del MH370» (HarperCollins2021).

PRUEBAS PARA UNA NUEVA BÚSQUEDA La primera tesis ubica al aparato unos 2.000 kilómetros al oeste de Perth (Australia), en el sur del océano Índico, de acuerdo con una investigación del ingeniero británico Richard Godfrey revelada el pasado diciembre.

Godfrey, miembro del grupo de búsqueda independiente del MH370 -formado por científicos e investigadores-, se basa en señales de radio WSPR (acrónimo en inglés de Informe de Propagación de Señales Débiles) que no habían sido examinadas y que detectan anomalías que pueden ser causadas por un objeto de gran tamaño como el aparato desaparecido.

Su análisis, que de ser cierto acota el área de búsqueda a 18.000 kilómetros cuadrados, está siendo estudiado por las autoridades malasias, que buscan más pruebas para lanzar una nueva operación de búsqueda.

«Esta es información creíble que puede ser utilizada para identificar la ubicación específica del aparato», ha asegurado el ministro de Transporte malasio, Wee Ka Siong, en un discurso grabado con motivo del octavo aniversario de la desaparición de la aeronave.

No obstante, agregó que se necesitan más pruebas «para actuar antes de empezar una expedición que estemos seguros dará resultados».

La investigación oficial, cerrada en julio de 2018, estableció que el avión cambió de rumbo de forma manual después de que se apagara el sistema de comunicaciones, contemplando un acto terrorista o un suicidio-homicidio por parte de un miembro de la tripulación o un pasajero, sin encontrarse pruebas al respecto.

AVIÓN DERRIVADO Un puzle que, según Florence de Changy, «no cuadra», tal y como dijo al diario South China Morning Post (SCMP) la corresponsal de «Le Monde», con motivo de la publicación de su libro de investigación sobre el MH370 el pasado año.

De Changy asegura en él que el avión no sólo no hizo un giro hacia el Índico, desviándose de la ruta prevista, sino que mantuvo su curso y fue derribado tras ignorar las señales de desvío emitidas por dos aviones de vigilancia estadounidense Awacs cuando sobrevolaba el mar de China Meridional.

Una parte central de la hipótesis de la periodista -a quien algunos acusan de dar pábulo a teorías conspiratorias, si bien ella defiende la exhaustiva documentación de su libro- es un sospechoso cargamento de 2,5 toneladas descrito como «equipamiento electrónico» que, entre fuertes medidas de seguridad y sin pasar por ningún escáner, se habría puesto a bordo del MH370.

La reportera gala cree que la intención era forzar al Boeing a aterrizar, descargar este equipamiento y que volviera a emprender rumbo, sospechando que podría tratarse de un cargamento robado que Estados Unidos no quería que llegara a China bajo ninguna circunstancia.

De momento solo teorías que están lejos de aportar paz a los familiares de los pasajeros del MH370, uno de los grandes misterios de la aviación casi una década después de ese «Buenas noches, Malaysian 370».

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