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En lo que va del año, nuestro país acumula en promedio precipitaciones muy lejos del promedio histórico y de acuerdo a los pronósticos de la Dirección Meteorológica de Chile, no se vislumbra un vuelco positivo en esta situación. En ese contexto, hace unos días el Ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, dio a conocer el Balance Hídrico de los primeros seis meses del año y el estado actual de los embalses.

Sobre la lluvia registrada durante los primeros seis meses del año, el Ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno indicó, “desgraciadamente no tenemos buenas noticias y esto no es algo nuevo, lo que estamos enfrentando no es una sequía, no es una emergencia o algo puntual, esto es algo permanente. Lo que estamos enfrentando es un cambio climático muy sustantivo: desde 1995 a la fecha las lluvias han ido disminuyendo en la zona centro-norte y centro-sur del país. Este año tenemos una situación muy similar a la del 2019, que fue el año más seco en la historia de Chile. Estamos viendo -hasta junio- déficits de lluvia que son superiores al 90% entre las regiones de Atacama y Coquimbo; déficits de un 65% entre Valparaíso y O’Higgins, y solamente tenemos en la zona del Maule un año que es similar al promedio histórico”.

Por su parte el Seremi del MOP, Alfredo Campbell Aguilar señaló, “el panorama hidrológico se encuentra en una situación muy delicada debido a las escasas precipitaciones que se han registrado desde el año 2018 con un consecuente efecto en la disminución de los caudales; Esta situación es preocupante porque no han existido grandes lluvias hasta la fecha, teniendo un déficit de escasez hídrica en comparación a otros años, lo cual no nos ha permitido acumular reservas de agua en el Embalse Lautaro, para abastecer el uso de aguas superficiales”.

Si se explica en detalle y de acuerdo a los análisis históricos de precipitaciones más recientes realizados por la Dirección General de Aguas del MOP en las principales cuencas de la Región de Atacama, es posible afirmar que en las últimas cuatro décadas existe una tendencia de descenso constante en las precipitaciones. A su vez, según las proyecciones realizadas mediante modelos climáticos globales, por ejemplo en la cuenca del Río Copiapó, cuyo promedio histórico de precipitaciones gira en torno a los 37 mm, observando los escenarios menos favorables el promedio anual de agua caída podría descender hasta los 33 mm dentro de un plazo de 30 años. En sentido inverso, se proyecta un aumento de las temperaturas en la cuenca del Río Copiapó, el cual podría alcanzar a los 2°C en los sectores más alto dentro de similar periodo de tiempo.

Como una seria consecuencia de lo anterior, dichos parámetros condicionan una tendencia a la disminución de la escorrentía superficial en los principales cursos de agua de la región, y que al analizarlo desde la perspectiva de la variabilidad climática futura, podría proyectar una disminución promedio cercana a 1,5 m3/s de caudal instantáneo anual promedio, descendiendo así el promedio anual histórico de 6,6 m3/s a cerca de los 5 m3/s. Ante tal escenario, y de acuerdo a lo observado para la cuenca del Río Copiapó en lo que va del año, esta presenta una condición hidrológica de notable escasez hídrica con valores de agua caída muy por debajo del promedio histórico, siendo el

máximo registrado de 13,8 mm precipitados (según estación meteorológica ciudad de Copiapó) durante el último evento hidrometeorológico ocurrido el recién pasado 23 de junio, el cual se sintió con mayor intensidad en altitudes media y baja del territorio regional, como también en su borde costero.

Todo este contexto climático, ha tenido una notoria repercusión en la acumulación de agua en los embalses tanto de la cuenca del Río Copiapó como del Río Huasco, donde por ejemplo, el Embalse Santa Juana ubicado en el Río Huasco y cuya capacidad alcanza los 166 millones de metros cúbicos, durante los últimos seis meses ha sufrido un descenso cercano a los 20 millones de metros cúbicos, acumulando en la actualidad un volumen de 98,351 millones de m3, correspondiente a un 58% de su capacidad total. Para el caso del Embalse Lautaro (infraestructura hidráulica de menor capacidad ubicada en el Río Copiapó), si bien la situación se presenta crítica en cuanto a su volumen de agua almacenado cercano a los 6,92 millones de metros cúbicos correspondiente al 30,3% de su capacidad total, durante el Primer Semestre del año ha presentado un leve repunte gracias a los aportes de fusión de los recursos criosféricos de la parte alta de la cuenca.

En síntesis, el estado actual del sistema hidrológico de la Región de Atacama se encuentra en una situación muy delicada debido a las escasas precipitaciones, lo que podría prolongarse tomando en consideración el panorama actual que presenta el fenómeno de El Niño–Oscilación del Sur (ENOS), actualmente en fase neutra y con la probabilidad de transitar nuevamente por la fase La Niña durante el próximo periodo de primavera y verano, manteniéndose la condición de estación seca en cuanto a las precipitaciones, además de una marcada amplitud térmica.

Finalmente el Director Regional (S) de la DGA, Jorge Espinoza, señaló, “es en este contexto de cambio climático, cuyos efectos se encuentran latentes en gran parte de nuestro territorio nacional y con particular intensidad en las cuencas hidrográficas de la zona norte y centro norte del país, ya sea manifestándose a través de una escasez hídrica permanente o un aumento en la frecuencia de eventos hidrometeorológicos extremos; es que cobra particular relevancia implementar medidas y estrategias de planificación del territorio con énfasis en la gestión integrada de los recursos hídricos, con un enfoque a nivel de cuenca y apuntando hacia la consolidación de una gobernanza cohesionada, que involucre a actores públicos, privados, academia, organizaciones sociales, etc.; con el fin de establecer medidas efectivas para garantizar la seguridad hídrica y con una visión clara respecto al futuro de las cuencas de la Región de Atacama.