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A pocas semanas del 10 y 11 de abril, el ambiente electoral ya se respira en todas partes. La intensidad de una elección como está –el enorme número de candidatos/as, la cantidad de cargos en juego, las cifras millonarias gastadas en las campañas– puede fácilmente hacernos olvidar lo que nos jugamos al votar, especialmente por un candidato o candidata convencional. El proceso constituyente que nuestro país está viviendo –y del cual esta elección es una etapa clave–, marcará profundamente nuestro destino como sociedad. Por ello es tan importante enfrentarlo contando con una adecuada educación constituyente.

La educación constituyente tiene tres características fundamentales: es cívica, ciudadana y democrática. Es cívica porque nos permite manejar una serie de conceptos y conocimientos políticos y legales muy complejos, así como entender el funcionamiento de los sistemas electorales o cómo se toman las decisiones en instituciones representativas como el Congreso o la Convención. Es ciudadana porque nos muestra el papel que tenemos en los procesos políticos -incluido, por supuesto, este proceso constituyente–, y las distintas formas en que podemos cumplir este rol: los mecanismos de participación ciudadana que tenemos a nuestra disposición y aquellos que aún no existen y debemos construir. Finalmente, es democrática porque nos habilita para promover y participar en espacios de diálogo y deliberación colectiva, poniendo siempre al frente la búsqueda del bien común y avanzando de manera efectiva hacia este. La educación constituyente nos hace mejores ciudadanas y ciudadanos y nos permite ejercer nuestros derechos políticos en plenitud.

Es evidente que una adecuada educación constituyente es esencial para el proceso que vivimos hoy como país. Lamentablemente, no se le ha dado la prioridad que se debiese. Salvo algunos proyectos de ley recientes que buscan introducir con mayor fuerza el tema en las escuelas, y un par de ejemplos aislados desde el Estado –como el sitio web de Educación Cívica del SERVEL o la plataforma Chile Constituyente, creada hace poco por el gobierno–, lo cierto es que ha sido este un aspecto descuidado del proceso y del que se ha hecho cargo fundamentalmente la sociedad civil organizada. El trabajo de organizaciones como Momento Constituyente, o los recursos que  ha puesto a disposición del público en su sitio web (http://www.momentoconstituyente.cl), son algunos de tantos ejemplos de cómo desde  la ciudadanía se ha buscado contribuir a este proceso histórico que estamos viviendo. Educarnos y educar a otros, es parte de asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos y ciudadanas, porque un proceso constituyente que sustente un país mejor y donde todos tengamos un lugar, requiere más que solo votar una, dos o tres veces. Educarnos constituyentemente nos permitirá ejercer una participación ciudadana más activa, efectiva y comprometida, y así seremos capaces de construir la sociedad que anhelamos habitar.