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En España enfrentan el problema mediante el proyecto “Bajar a la calle”

“Como cada noche, cuando ya le duelen todos los huesos de estar sentada, apaga la tele y va a la puerta de la calle, para echar la llave. Hoy, se da cuenta, de que hace tres días que ya la echó, tres días sin que nadie la haya buscado, sin que nadie la haya echado a faltar”.

El anterior es uno de los párrafos del microrrelato titulado “Como cada noche” escrito por Juana Algaba, obra ganadora del tercer lugar del concurso de microrrelatos “Historias de Mujeres mayores que viven solas” convocado por la ONG ACCEM.

El concurso literario citó a escritores de todos los países a presentar obras audiovisuales y escritas con historias que alertaran sobre un fenómeno que está afectando cada día a más personas en el planeta: el aislamiento y la soledad no deseada.

“La soledad no buscada es un problema de la sociedad actual. No estamos hablando de personas que viven solas sino de personas que se sienten solas, de la soledad no escogida, cuando a la carencia de compañía se le suma el sentimiento subjetivo de no tener a nadie, de tristeza”, explica el portal oficial de la organización.

“Con el concurso de relatos breves ‘Historias de mujeres mayores que viven solas’ hemos querido visibilizar esta realidad. Las 258 historias recibidas son la herramienta para dar a conocer este problema”, agregó el texto publicado por la web.

Según la Encuesta Continua de Hogares publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) casi 2 millones de personas mayores viven solas en España; de ellas, el 71,9% son mujeres. Además, 6 de cada 10 personas mayores que viven solas reconocen sentir soledad, según datos del estudio CIS-Imserco dados a conocer por el portal 65ymás.com.

La mayor esperanza de vida provoca además que aumente cada año significativamente el número de mujeres muy mayores, de 85-90 o más años, que viven solas. Así, casi la mitad de las mujeres con más de 85 años vive sola (el 41,3%). En total son cerca de 800.000 mujeres mayores en España las que viven y se sienten solas.

“Seguro que todos y cada uno de nosotros tenemos una cerca”, bajo esta idea la ONG Accem, en colaboración con el Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales ha lanzado una campaña para sensibilizar a la población sobre la situación que viven estas mujeres.

Además, son muchas las personas de la tercera edad que quedan aisladas en sus departamentos por problemas de movilidad, y la consiguiente falta de accesibilidad de sus viviendas. Esto conlleva, habitualmente, a sufrir de soledad no deseada y puede repercutir muy negativamente en su salud física y emocional.

Algunas iniciativas públicas han dado pasos significativos para intentar enfrentar este fenómeno. Un ejemplo es un proyecto que desarrolla el Ayuntamiento de Cádiz  en colaboración con la Cruz Roja, con el programa “Bajemos a la calle”.

Este plan pretende facilitar el acceso a la calle de la población de más edad, atiende a 13 personas y pretende llegar a los 25 mayores, que se estima, están incomunicados en la ciudad.

La idea surgió a raíz de un estudio de la Universidad de Cádiz que se hizo en el centro, en el que se detectó un gran número de casos de personas mayores de 65 años que no podían salir de sus domicilios por culpa de las escaleras”, explicó la coordinadora del programa, Marta Guardiola.

Cuando realizaron la investigación, se dieron cuenta de que existía una iniciativa similar en Barcelona y decidieron inspirarse en este modelo e implantarlo en su ciudad.

“Hay varios tipos de salidas: las periódicas, que se llevan a cabo todas las semanas a una hora y día fijos y, también, las ordinarias, para los casos en los que tengan que ir a una cita médica o a un cumpleaños”, apuntó Guardiola.

En el caso de las periódicas, los mayores tienen dos posibilidades: que simplemente les bajen y suban o, en el caso de que no tengan familiares con los que dar un paseo o estar, pueden también disponer de un servicio de voluntariado de acompañamiento.

“El objetivo del proyecto es promover un envejecimiento saludable”, explicó. Este programa, además de salir y respirar aire fresco, a muchos de los mayores les ha permitido volver a socializar. “Tenemos una usuaria que llevaba seis años sin salir, el día que le tocó bajar volvió en sí y ahora queda con las amigas y hermanas”, contó.