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La conservación del agua frente al antropocentrismo

El planeta Tierra se formó al compás de la vida de las especies, proporcionando sostenibilidad mediante sus diferentes ciclos y estaciones, y entregando componentes necesarios como el agua que predomina en los seres vivos.

El cuerpo humano se compone de un 60-65% de agua, y el planeta en un 71%. Aquí, están los glaciares que en resumen, un par de sus funciones son crear corrientes de aire y agua para regular el clima, y además de componerse de un 90% de agua dulce, la conservan y entregan de manera progresiva transformándose en caudales que mantienen toda una biodiversidad a lo largo de su recorrido hasta llegar al mar.

En este trayecto se forman distintas variables como los humedales, ecosistemas únicos que en la actualidad corren el riesgo de desaparecer.

Los humedales se pueden desarrollar como extensiones de ecosistemas acuáticos: salares, ríos, lagunas, lagos, pantanos o marismas. Son superficies terrestres que se forman de diversas maneras, por ejemplo, cuando el drenaje de agua es pobre, el agua subterránea sube a la superficie, juntándose con agua dulce que proviene de otras fuentes como los ríos.

La humedad es protagonista en estos lugares, de ahí su nombre. Predomina la flora y fauna de tipo acuática. La tierra junto con el agua se regula armoniosamente para conservar la vida animal y vegetal.

Convención Ramsar de Importancia Internacional

La Convención Ramsar (sobre los humedales de importancia internacional), es un acuerdo intergubernamental para la conservación y protección de humedales, firmado en 1971 en la ciudad de Ramsar, Irán. Fue impulsado por la UNESCO y entró en vigor en 1975.

Hoy, un sitio definido como Ramsar, es un humedal de importancia internacional. Existen 2.400 en el mundo con más de 2,5 millones de kilómetros abarcados. Chile está incluido en este acuerdo con 13 sitios Ramsar a lo largo del país, con más de 360.000 hectáreas de superficie total.

Uno de ellos se ubica en la Región de Valparaíso, siendo el único de la zona. Se trata del Parque Andino Juncal ubicado en el Valle del Aconcagua, de 13.976 hectáreas, y que actualmente no cuenta con ningún otro tipo de protección ambiental. Es un área privada que alberga dos tercios de la cuenca del Río Juncal, que junto con el Glaciar Juncal, proveen de un alto porcentaje de agua a uno de los ríos más importantes de la zona: el Río Aconcagua.

Como lo mencionan en su página web, en el lugar se encuentran importantes humedales y algunas razones de su valor son que en ellos habitan ejemplares de aves endémicas y nativas, como también guanacos y vizcachas. Desde el año 1911 su propietario es la familia Kenrick Lyon y desde 2003 se decidió dedicar el territorio únicamente a su función natural para recuperar el ciclo vital que lo caracterizaba.

La administradora del parque, Catherine Kenrick, nos comentó sobre cómo se inició el proyecto de protección, conservación y las amenazas constantes que ha enfrentado: “Mi abuelo compró estas tierras en 1911, me tocó hacerme cargo por decisión familiar, nosotros no visitábamos muy seguido el lugar, así que el querer protegerlo y conservarlo fue dándose de manera gradual. Te cuento que, en la zona de refugio del parque, había una cantidad enorme de basura, y estaba en ruinas. El único habitante que había en el lugar era un arriero o criancero, que usaba los humedales como lugar de pastar para los animales, y esto afectaba enormemente al ciclo del agua”.

“También iban militares a practicar maniobras en el glaciar, y ocasionalmente pedían permiso. Así que decidimos regular todo esto y contratar un guardaparques. Hoy ya no hay ovejas y ya son 3 guardaparques en la labor de vigilar y cuidar”, agrega Kenrick.

Lamentablemente, en este parque natural existen fuertes amenazas que entorpecen su estudio, conservación y protección. El cuidado del parque cordillerano se ve entorpecido por los cazadores: constantemente se debe llamar al SAG para denunciar este tipo de actividades. Al respecto, Kenrick cuenta: “No tienen nuestro permiso para cazar, y deberían porque es propiedad privada, por lo que es un delito”.

Por otro lado, la empresa Nutrex Spa está haciendo exploración minera, lo que significa que se buscan minerales para luego ser explotados en proyectos mineros. Esto ocurre a pocos kilómetros del parque, con permiso de los propietarios de esa zona, interviniendo dañinamente en la flora y fauna del sector.

“Construyeron un camino minero, que es una cicatriz en el cerro, un daño brutal desde el paisajismo”, relata Catherine Kenrick. “Es un trabajo y un proceso que debemos parar y haremos todo lo posible para impedirlo, queda a 4 km del Juncal, puede dañar el ecosistema del glaciar y todo el Valle proporciona un importante flujo de agua al río Aconcagua”, reitera la administradora del parque.

Los proyectos hidroeléctricos se han catalogado como una amenaza menor en comparación a las otras, gracias a la energía solar que ya es una solución menos costosa para las empresas.

El gobierno de Sebastián Piñera no se priva de ser protagonista en esta historia, ya que junto con el Ministerio de Obras Públicas, proyectan instalar un embalse para el Valle del Aconcagua en la zona del juncal, sin especificar aún el lugar exacto, lo cual es una gran contradicción, porque “glaciares, humedales, vertientes, cursos de agua, esteros, todo en su conjunto, constituye un embalse natural de mayor importancia, entonces el construir un embalse de muchos millones de dólares cuando la naturaleza puede funcionar sola, no tiene sentido”, señala Kenrick.

Lo más importante es no privatizar el agua, agrega: “Permitiendo que el embalse natural se siga consolidando y protegiendo, las probabilidades de que siga ofreciendo agua al valle del Aconcagua es incomparablemente mayor, y además del agua, provee desde la biodiversidad a la recreación y el turismo. Si no cuidamos la naturaleza, ¿cómo vamos a sostener el turismo? Si lo llegaran a intervenir se acabaría el agua de una forma acelerada. Hay que buscar reducir los impactos”, indica la administradora.

En Chile no hay legislaciones que protejan a los glaciares. Los intentos por protegerlos y conservar su función remiten desde el año 2005 hasta la fecha. Glaciareschilenos.org informa que el pasado 07 de octubre de 2020, el proyecto de ley de protección a los glaciares debía pasar por su primer trámite constitucional, pero fue suspendido por la Comisión de Minería y Energía.

El humedal más importante del Parque Juncal es La Vega de Nacimiento, ya que en parte ahí se origina el Río Juncal, del cual, junto con el Río Blanco, nace el Río Aconcagua. Si no protegemos una de sus principales fuentes, como el Glaciar Juncal, el Valle del Aconcagua estaría en un acelerado declive hacia la sequía.

El Valle del Aconcagua es una cuenca con una superficie de 7200 km² proveniente de la Cordillera de los Andes, pertenece a la Región de Valparaíso, y su principal caudal es el Río Aconcagua, abarcando de este a oeste y desembocando en el Océano Pacífico, exactamente en la comuna de Concón, dando origen al Humedal Desembocadura del Aconcagua, el cual posee 700 hectáreas de superficie, y se compone sobre todo por herbazales, matorrales y bosque.

Una de las especies de aves endémicas más vistas acá son la tenca y el churrín del norte. Algunos de los reptiles endémicos son la culebra de cola larga y los lagartos llorón y nítido, mientras que en la biótica acuática algunas especies endémicas son la lamprea de agua dulce (anguila), el pejerrey chileno y el bagrecito. En cuanto a la flora, se destacan el arbusto tabaco del diablo y el chagual.

Hay también por lo menos 196 tipos de especies vertebradas, y 3 tipos de aves están en peligro de extinción: el cuervo del pantano, muy difícil de encontrar, el cisne coscoroba, y la becacina pintada. A ellos se suman otras 11 especies en estado de vulnerabilidad: Pingüino de Humboldt, guanay, cisne de cuello negro, águila pescadora, gaviotín monja, ratón topo de matorral, degú costina, guiña, chungungo, rana grande chilena, sapo de rulo y el sapito de 4 ojos. Estos dos últimos son endémicos y están casi amenazados.

Los peligros sobre estas especies se atribuye a las industrias de extracción de áridos, micro basurales, pozos, turismo descontrolado, industrias químicas como la empresa Enap y Basf que contaminan el aire y suelo, las carreteras colindantes y las líneas férreas.

Por su parte, el humedal de Concón, llamado Parque Ecológico La Isla, está catalogado como Reserva Natural Municipal (RENAMU). Con este título el Concejo Municipal de la comuna decide que en este lugar se proteja la biodiversidad.

Aquí, en las fechas de diciembre a marzo, llegan aves que emigran desde el norte del continente americano, para descansar en el humedal y seguir su rumbo. Básicamente, este es uno de los papeles principales de los humedales en todo el planeta: recibir aves migratorias que están de paso para su recreación, descanso o nidificación.

Alrededor de toda la región de Valparaíso existen bosques esclerófilos, un tipo de bosque que solo existe en determinados puntos del mundo (centro de Chile, Sudáfrica, Australia, California y la cuenca del Mediterráneo). Para nuestra suerte, en el humedal Parque Ecológico La Isla se encuentra parte de este fenómeno, donde habita flora endémica de Chile como el boldo, litre y peumo.

El humedal de Concón se puede disfrutar desde dos puntos: playa La Boca y Parque La Isla. Desde playa La Boca no existen señalizaciones de ayuda ni tampoco límites para evitar el paso a zonas de nidificación, reposo o esparcimiento de las aves. El baño para las personas en la zona del río es libre, por lo tanto, en verano causa un grave efecto en el vivir diario de las especies que habitan todo el año y de las que están de paso.

Presenciando físicamente el lugar, se dejan ver exponentes que ayudan al desorden de la biodiversidad del entorno: la contaminación acústica y la basura predominan, es una postal devastadora. A pesar de ser un lugar RENAMU, los cuidados por el humedal en general son escasos, por ejemplo, sabiendo que llegan aves migratorias se sigue permitiendo el acceso por la playa de forma descontrolada, mientras que el turismo recreativo (vueltas a caballo, parapente motorizado) no respeta el descanso de las aves.

Es perturbador observar como los paseos en parapente a motor descienden sobre el humedal como si de un espectáculo se tratase, ignorando completamente el daño que causa a las especies que lo habitan.

Existen muchas carencias en cuanto a protección e investigación sobre el humedal. Los últimos informes que se hicieron al respecto fueron en 2017 y 2018 por parte del Gobierno Regional de Valparaíso, lo cual refleja una despreocupación alarmante de los responsables, teniendo en cuenta que hay especies en peligro de extinción y otras en estado vulnerable.

En Concón hay organizaciones y personas que de manera independiente promueven el ecologismo y la protección del humedal, pero no cuentan con el apoyo de entidades ni instituciones y esto impide sostener la causa. El antropocentrismo se ha hecho protagonista en la comuna de Concón y en todo el Valle del Aconcagua, por lo que las industrias y el poder económico están acabando con la biodiversidad a niveles muy altos.

Estamos viviendo y abusando de los recursos naturales. Es nuestro deber subsanar estos actos y concientizarnos con el medioambiente de cada territorio donde sea que nos encontremos, y evitar a toda costa la destrucción de nuestra fuente de vida: el agua.

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