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  • Se estima que, para Chile, el costo estimado de la población con obesidad fue de 3.600 millones de dólares sólo en 2020, lo que representa un 1,49% del PIB nominal y el 16,13% del gasto sanitario nacional. Esto, debido al tratamiento de las principales comorbilidades asociadas: diabetes, hipertensión, cáncer colorrectal, infarto y enfermedades coronarias crónicas. Diabetes es la comorbilidad de mayor prevalencia con un 50% de la muestra.

  • Hoy en día hay más niños y adolescentes en el mundo que viven con obesidad que nunca antes. En los últimos 40 años, el número de estos jóvenes se ha multiplicado por diez, pasando de 11 millones en 1976 a 124 millones en 2016.

[Santiago, agosto 2021] El aumento de la tasa de obesidad a nivel mundial es un desafío para los gobiernos debido a las comorbilidades asociadas y al gran impacto económico en una población que vive con obesidad. La pandemia de covid-19 ha puesto aún más de relieve esta situación: La obesidad se identificó como un factor de riesgo, y en algunos países, como Chile, se ha considerado una condición preexistente al determinar el acceso a la vacuna.

La crisis se ha visto agravada por el alarmante aumento de la obesidad entre niños y adolescentes lo que significa un importante reto para la salud pública, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, pues entre la adolescencia y la edad adulta temprana se producen marcados cambios en el peso corporal, y muchos jóvenes pasan a la obesidad durante este periodo. Hoy, los datos señalan que, si la obesidad se presenta en la adolescencia, es altamente probable que se mantenga durante la edad adulta.

De acuerdo a un estudio impulsado por la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU), se estima que la obesidad en adultos ha costado a los sistemas de salud de Brasil, Chile y Colombia 28.000 millones de dólares sólo en 2020, de los cuales 1.200 millones son directamente atribuibles a los adultos que vivieron con obesidad en la adolescencia. Si no se interviene, el costo acumulado de los adultos que viven con obesidad desde la adolescencia alcanzará los 19.000 millones de dólares en un horizonte de diez años, lo que por sí solo equivale al 1% del PIB nominal actual de estos países.

Para Chile, el costo estimado de la población con obesidad fue de 3.600 millones de dólares sólo en 2020, lo que representa un 1,49% del del PIB nominal y el 16,13% del gasto sanitario nacional. Esto, debido al tratamiento de las principales comorbilidades asociadas: diabetes, hipertensión, cáncer colorrectal, infarto y enfermedades cardiovasculares crónicas. La Diabetes es la comorbilidad de mayor prevalencia con un 50% de la muestra.

Sumado a ello, The Economist concluye que, si se aplicaran intervenciones tempranas, multidisciplinarias y basadas en la evidencia a todos los adolescentes que viven con obesidad, y las intervenciones pudieran ayudar al 20% de esos adolescentes a alcanzar un peso saludable, Brasil, Chile y Colombia ahorrarían más de 4.000 millones de dólares acumulados entre 2020 y 2030. Este ahorro supondría más del 0,2% de las actuales economías combinadas de estos países, lo que cuantifica la necesidad de abordar la obesidad de los adolescentes ahora.

Este análisis fue una de las principales conclusiones de este estudio que evaluó los costos de no generar acciones en torno a la obesidad adolescente, así como el impacto económico potencial de revertir la obesidad en la adolescencia, en tres países de América Latina: Chile, Brasil, y Colombia. El objetivo de este informe es poner a disposición de las autoridades, organizaciones sanitarias y del sector privado información y datos que les permita trabajar de forma conjunta para abordar la creciente incidencia de la obesidad adolescente en la región. Junto al informe, el estudio incluye una herramienta en Excel para permitir la exploración detallada de los resultados por parte de los distintos organismos.

Impacto del tratamiento de la obesidad en la adolescencia

Este estudio desarrolló tres objetivos. En primer lugar, cuantificar la carga económica actual de la obesidad: las consecuencias epidemiológicas y socioeconómicas de las tasas actuales de obesidad en los mercados seleccionados; Estimar el impacto económico de las intervenciones tempranas: los efectos de revertir la obesidad y gestionar la vía de la obesidad; y una comparación del costo de la acción frente a la inacción: los beneficios socioeconómicos de las medidas para reducir el número de adolescentes con obesidad.

Hoy en día hay más niños y adolescentes en el mundo que viven con obesidad que nunca antes. En los últimos 40 años, el número de estos jóvenes se ha multiplicado por diez, pasando de 11 millones en 1976 a 124 millones en 2016. Mientras que la prevalencia de la obesidad infantil y adolescente en algunos países de altos ingresos parece estar estabilizándose, en muchos países latinoamericanos estas cifras están aumentando a un ritmo acelerado. El aumento de la urbanización, la modificación de los hábitos nutricionales y los cambios en el estilo de vida contribuyen a esta preocupante evolución.

Jaime Burrows, médico pediatra, académico y participante del estudio, explica que: “este documento es complementario a otros que se han realizado en Chile y que demuestran la importancia de atajar el incremento en los índices de obesidad y sobrepeso en nuestro país en la etapa de la niñez y adolescencia. La última Encuesta Nacional de Salud reveló que la obesidad en personas mayores de 15 años aumentó aproximadamente un 10% en menos de una década y un aumento similar hemos visto en niños y adolescentes”.

Agrega que “además, el estudio es muy importante para concientizar a sectores del ámbito económico que los costos directos que tienen las políticas públicas de salud que van enfocadas, por ejemplo, a restringir cierto tipo de alimentos, es marginal en comparación a los costos que genera la obesidad para la sociedad completa”.

El análisis también muestra que las intervenciones basadas en la evidencia para revertir la obesidad en los adolescentes afectados podrían ahorrar más de 4.000 millones de dólares acumulados en gasto sanitario en diez años, pues el 49% de la población adolescente con obesidad que se convierte en adultos que viven con obesidad, sin ninguna intervención, contribuyen al 4-5% del costo global de la obesidad adulta. Por lo tanto, concluye The Economist, abordar la obesidad es necesario no sólo para mejorar la salud pública, sino también para el crecimiento continuo de las economías latinoamericanas.

Rony Lenz, Economista y Profesor Titular del Instituto de Salud Pública de la UNAB señala: “Las cifras de este estudio -que están alineadas con los estudios nacionales que hemos realizado sobre carga económica de la obesidad en adultos-, agregan una nueva dimensión al problema de la obesidad, al poner el énfasis en cómo una sociedad que no ha enfrentado adecuadamente el problema de la obesidad, produce niños y adolescentes con obesidad que después se convierten en adultos con obesidad. Hay que seguir fortaleciendo las medidas de salud pública, pero ya no son suficientes. Urge incorporar los tratamientos a la obesidad en el GES, priorizando a grupos específicos donde se pueda romper el círculo de la obesidad. Niños y sobre todo madres primigestas (primer embarazo) -muchas veces adolescentes-, son candidatos ideales para que FONASA financie terapias integrales asociadas a resultados (baja o mantención en el IMC). Esto no sólo mitigará la escalada de costos, sino que disminuirá las comorbilidades a futuro y aumentará la calidad de vida en un problema que afecta a un tercio de los chilenos.”

A nivel de salud pública, es un problema creciente que requiere tratamiento integral. “Los adolescentes que viven con obesidad son propensos a convertirse en adultos que viven con obesidad. Debemos interrumpir esta trayectoria si esperamos evitar la conclusión, por otra parte, inevitable, de esta otra pandemia global. Los niños y adolescentes que viven con obesidad tienen más posibilidades de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles en la edad adulta, como la diabetes tipo 2, hipertensión, distintos tipos de cáncer, y enfermedades coronarias, entre otras”, señala el estudio.

La situación se agudiza en nuestro país, si se considera que el análisis señala que Chile es uno de los países más afectados por esta crisis sanitaria dentro de América Latina, presentando los mayores índices de obesidad. Según datos de la OMS, el 28% de los adultos y el 14% de los adolescentes en Chile vivían con obesidad en 2016, y sin una acción oportuna se estima que estas cifras aumentarán en un 36% y 17%, respectivamente, para 2030.