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La exposición a la radiación de los soldados rusos que han tomado centrales nucleares ucranianas puede tener efectos directos sobre ellos a corto y medio plazo

El pasado 24 de febrero, las tropas rusas, en su invasión de Ucrania, tomaron el control de la central de Chernóbil (Ucrania cuenta con otras tres centrales más), escenario hace 36 años de uno de los mayores desastres nucleares. Ese día, saltaron todas las alarmas, pues residuos radiactivos y enfrentamientos militares no son una buena combinación en ese entorno. De hecho, algunos de los sensores de radiación instalados en la central, que permanece cerrada, registraron aumentos significativos en sus mediciones. Días después, tomaron también la planta nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, tras un ataque con fuego de artillería. Los soldados que ‘conquistaron’ ambos enclaves, puede estar sometidos a la radiación sin saberlo.

¿QUÉ CONSECUENCIAS SOBRE LA SALUD PUEDE TENER LA EXPOSICIÓN A LA RADIACIÓN DE LOS SOLDADOS RUSOS? La radiación controlada no representa ningún riesgo. De hecho, las radiaciones conviven con nosotros, en hospitales, en industrias, en ciertos gases que se encuentran en el terreno… Sirven para tratar el cáncer (radioterapia) y para diagnosticar muchas enfermedades (a través de radiografías, por ejemplo).

Las repercusiones por su exposición dependen de la distancia a la que se encuentre cada persona, su sensibilidad y, por supuesto, de las dosis y los materiales radiactivos emitidos.

¿CÓMO ABSORBE EL CUERPO LA RADIACIÓN? Hay muchos tipos de partículas en las radiaciones, pero las que más abundan son las de tipo gamma, que atraviesan sin dificultad los tejidos e impactan en el ADN de las células, precisamente donde se produce el efecto más importante, ya que puede provocar mutaciones celulares y dar lugar a diversos tipos de cáncer.

La radiación también se puede inhalar. Esta vía tiene un agravante, porque el elemento químico entra en el cuerpo, puede metabolizarse y permanecer durante mucho tiempo descargando radiaciones. El plutonio, por ejemplo, se puede fijar en los huesos y los pulmones, llegando a originar diferentes tumores.

¿QUÉ TIPO DE EFECTOS TIENE EN EL ORGANISMO? Hay que distinguir en primer lugar entre la exposición puntual a altas dosis (muy por encima de 100 milisieverts), que puede provocar efectos agudos en poco tiempo (como malestar, quemaduras en la piel, caída de pelo, diarreas, náuseas o vómitos), y los daños acumulados, que pueden causar problemas de salud más graves a largo plazo (cáncer fundamentalmente), sobre todo leucemias y cáncer de tiroides. Estos efectos tienen que ver con la capacidad de las radiaciones ionizantes para provocar cambios en la estructura de las células, es decir, para alterar su ADN; algo que no ocurre con las radiaciones no ionizantes (como las de infrarrojos).

¿QUÉ CANTIDAD DE RADIACIÓN PODEMOS RECIBIR NORMALMENTE? En España estamos expuestos a entre 2, 4 y 3 milisieverts en todo el año, una cantidad inocua o tolerable. Por debajo de los 100 milisieverts al año (equivalente a realizarse dos o tres escáneres), la mayoría de la gente no sufre ningún síntoma.

A partir de los 100 mSv pueden aparecer algunos daños en la piel, náuseas, vómitos, problemas respiratorios y, si afecta a mujeres embarazadas, puede ocasionarle al futuro bebé algún tipo de retraso en el desarrollo cerebral. A mayores dosis, mayores repercusiones en la salud: destruyen el sistema nervioso central y los glóbulos blancos y rojos, lo que compromete el sistema inmunológico y deja a la víctima vulnerable ante las infecciones.

¿QUIÉNES SON MÁS VULNERABLES? Cuanto más jóvenes, mayor es la sensibilidad a las radiaciones. Su organismo celular se renueva muy rápidamente y si alguna célula se vuelve cancerosa, el tumor se desarrolla con más rapidez.

¿POR QUÉ SE ADMINISTRAN PASTILLAS DE YODO ANTE UNA EXPOSICIÓN A LA RADIACIÓN? Uno de los órganos del cuerpo más sensibles a la radiación es la glándula tiroides, ya que tiende a acumular el yodo radiactivo, uno de los componentes que se encuentran en los reactores nucleares. Esa absorción puede ocasionar casos de cáncer y otros problemas de salud más adelante. El yoduro de potasio satura la glándula tiroides para que ésta no pueda absorber más yodo radiactivo, por lo que este medicamento también suele utilizarse como tratamiento en el caso de pacientes con problemas de hipertiroidismo. Pero, a pesar de su elevada eficacia para proteger la tiroides si se administra en las primeras horas de la exposición, las pastillas de yodo no protegen otras partes del organismo.