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Las luces que iluminaron el cielo de la Ciudad de México se denominan como un fenómeno natural producto de la carga electromagnética.

Estas luces son un fenómeno natural producto de la carga electromagnética que provocan las rocas al colapsarse en el movimiento telúrico, las mismas que se habría visto en el terremoto de chile el 2010.

Su nombre es “luces de terremoto”, conocidas como EQL por sus siglas en ingles, son un fenómeno que se ha observado antes o después de un sismo. De acuerdo con información del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el fenómeno lumínico se produce por el choque de las capas tectónicas, las cuales generan una carga eléctrica.

Las ondas electromagnéticas ionizan el aire, al llegar a las nubes chocan con las cargas eléctricas y producen los destellos.

Rocas de la corteza terrestre como el basalto y el gabro tienen pequeñas imperfecciones en sus cristales. Cuando una onda sísmica golpea la fricción libera cargas eléctricas de estas rocas.

Las cargas se juntan y salen disparadas a la superficie a gran velocidad. Manifestándose en el aire en forma de descargas eléctricas y luz.

Se cree que solo el 0.5 por ciento de los sismos en el mundo producen estas luces. Así que si la viste, fuiste testigo de un fenómeno muy raro.

Friedemann Freund, físico de la NASA, presentó en 2001 una de las teorías más aceptadas sobre este fenómeno.

El especialista menciona que si el nivel de estrés, entre las rocas, es alto, aparecen cargas electrónicas que transforman momentáneamente la roca aislante en un semiconductor. Los semiconductores son materiales que tienen un nivel de conductividad eléctrica, entre el de un metal y un aislante, y se utilizan para fabricar transistores.

“Estas cargas no son fáciles de medir. Se mueven con una velocidad impresionante, tan alta como 300 metros por segundo”, comentó Friedemann, quien pudo demostrar que cuando las rocas se aprietan, las cargas se despiertan y fluyen del volumen de roca en el que se generaron.

“Estos fenómenos van desde señales eléctricas y magnéticas anómalas, hasta luces de terremotos que iluminan la cima de las montañas y generan un extraño comportamiento de los animales”, dijo.