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El magistrado Gilmar Mendes, miembro de la Corte Suprema de Brasil, afirmó este martes que los procesos que llevaron a las condenas contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ahora anuladas, eran parte de un «verdadero juego de poder».

Mendes se pronunció durante un juicio que se desarrolla en la Segunda Sala del Supremo en torno a una demanda de la defensa de Lula, que acusa al entonces juez Sergio Moro, quien dictó las penas de cárcel anuladas la víspera, de «parcialidad» y «persecución» al ex mandatario.

Este juicio, pendiente desde 2018 y reactivado tras la anulación de las condenas contra Lula por un problema de jurisdicción penal, pudiera afectar todo el resultado de la operación anticorrupción Lava Jato, juzgada en buena parte por Moro y por la que fueron condenados decenas de políticos y empresarios brasileños.

Según Mendes, datos revelados en los últimos años sobre la forma en que Moro condujo los juicios de la Lava Jato y, en particular, los referidos a Lula, constituyó «el mayor escándalo judicial de la historia» del país.

Afirmó que «hubo una cadena de actos lesivos al compromiso de la imparcialidad», que «sin dudas era parte de un verdadero juego del poder» que apuntaba a «deslegitimar» a Lula y a su partido de cara a las elecciones de 2018, ganadas finalmente por el ultraderechista Jair Bolsonaro, quien luego nombró a Moro como ministro de Justicia.

Aludió así a diversos factores, entre los que están unos mensajes intercambiados por Moro y los fiscales del proceso contra el ex presidente, los cuales fueron revelados en 2019 y sugieren que el juez orientaba y coordinaba la acción del Ministerio Público, lo que está vetado por la ley.

Si la Segunda Sala decide que el ex juez Moro, quien se enemistó con Bolsonaro el año pasado y dejó el gobierno, no tuvo la debida «imparcialidad» en el caso de Lula, expertos jurídicos anticipan una suerte de «efecto dominó» y que muchos de los condenados en la Lava Jato intentarían valerse de ese fallo para anular sus procesos.

En el caso de Lula, la decisión que anuló sus condenas, tomada por el magistrado Edson Fachin este lunes, no lo exculpa de las acusaciones de corrupción en su contra, pero determina que sean juzgadas nuevamente por un tribunal de Brasilia.

Según Fachin, la corte de Curitiba, que entonces dirigía Moro, no tenía competencia legal para juzgar asuntos ajenos a los escándalos en la estatal Petrobras investigados por la Lava Jato, como eran aquellos en los que fue implicado el ex presidente Lula.

Al anular las condenas, Fachin también determinó la restitución de todos los derechos políticos de Lula, quien pudiera aspirar a la presidencia en 2022, cuando Bolsonaro pretende renovar el mandato que obtuvo en las elecciones de 2018, en las que el ex sindicalista no pudo participar por su situación judicial.