Escuche este artículo

Un cohete chino de 50 metros de altura está a punto de reentrar en la atmósfera, caerá de forma descontrolada

El pasado jueves 29 de abril, China celebraba el lanzamiento con éxito de la cápsula Tianhe, labor que se logró con el uso de un cohete Larga Marcha-5B Y2, diseñado específicamente para lanzar módulos a la órbita espacial, Pero volverá sin control alguno, convirtiéndose en uno de los objetos más grandes en reentrar de forma descontrolada.

Lo anterior se vincula con este aparato ahora regresará a la Tierra, pero sin control alguno, convirtiéndose en uno de los objetos más grandes en volver desde el espacio a nuestro planeta.

La situación fue explicada por el sitio Aerospace, quien indicó que «se espera que el cohete entre de nuevo en la atmósfera el próximo lunes 10 de mayo a las tres de la madrugada en horario europeo. Eso sí, con una ventana aproximada de 41 horas».

En cuanto a su zona de caída, uno de las zonas que se apunta tiene entre los posibles destinos a Chile.

Chile entre puntos de impacto de cohete descontrolado

La situación tiene en alerta a los especialistas, ya que el propulsor comenzó a girar sin control y, según explicó el sitio SpaceNews, «será uno de los objetos fabricados por los seres humanos más grandes en caer en nuestro planeta de manera descontrolada, ya que su caída es impredecible».

Sobre la opción de afectar zonas habitadas del planeta, se agregó que «es imposible predecir dónde y cuándo aterrizará el Long March 5B. El evento más probable será que los escombros que sobrevivan al intenso calor al ingresar a la atmósfera caigan a los océanos o áreas deshabitadas, pero el riesgo de daños a las personas o la propiedad permanece«.

Y dentro de los puntos que podrían verse afectados aparece nuestro país, al indicar que «la inclinación orbital de 41.5 grados indica que el cohete pasa al norte de Nueva York, Madrid y Beijing, y tan al sur como el sur Chile y Wellington, Nueva Zelanda, con lo que podría volver a la Tierra en cualquier punto cerca de estas zonas».

Cohete tiene un peso aproximado de 20 toneladas métricas

Según se informó, el cohete tiene alrededor de 50 metros de altura y 5 de ancho, con un peso aproximado de 20 toneladas métricas.

El observador de vuelos espaciales Jonathan McDowell dijo a SpaceNews que «la caída de la etapa central de Long March 5B es siete veces más masiva que la segunda etapa del Falcon 9 que causó mucha atención de la prensa hace unas semanas cuando volvió a entrar sobre Seattle (EE.UU.) y arrojó un par de tanques de presión en el estado de Washington».

Ante la situación, el especialista indicó que esperaba que China hubiera mejorado la etapa central para realizar una desorbita controlada del cohete después de separarse de Tianhe.

«Creo que según los estándares actuales es inaceptable dejar que vuelva a entrar sin control«, agregó McDowell.

Quemado en la atmósfera, con suerte

¿Es esto peligroso? En principio no tiene por qué. Una vez el cohete comience a entrar en la atmósfera será quemado y acabará hecho añicos antes de llegar a tocar tierra. No obstante, por lo grande que es y por caer de forma descontrolada, hay una mínima posibilidad de que algunos escombros consigan alcanzar la superficie, en áreas pobladas.

Normalmente las agencias espaciales realizan maniobras especiales con los objetos que dejan caer de vuelta a la Tierra. Con esta maniobras consiguen controlar la reentrada para que se queme todo lo posible o para que caiga en océanos y áreas no pobladas. Sin embargo, los datos recogidos con dispositivos de la Tierra muestra que la etapa central del Long March 5B está cayendo sin control alguno.

Hasta que la reentrada del cohete sea confirmada, será imposible determinar con mayor exactitud dónde va a caer y si van a haber escombros que lleguen a la superficie. China tiene algo de experiencia con esto.

Objetos de semejante tamaño muy pocas veces han reentrado de forma descontrolada. El último en superarlo fue la nave espacial rusa Salyut 7, que pesaba 39 toneladas métricas y acabó sobre Argentina en 1991. El objeto más grande que provocó una reentrada descontrolada fue la estación estadounidense Skylab de 79 toneladas, sobre el Océano Índico y Australia Occidental en 1979.