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La llegada de esta nueva mutación del COVID-19 a nuestro país y el aumento de casos notificados mantiene preocupada a la comunidad científica y a la población general, particularmente por su alta capacidad de transmisión. La Dra. María Soledad Martínez y el Dr. Cristóbal Cuadrado, académicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, explican qué debemos saber al respecto para protegernos y cómo puede seguir la pandemia por los próximos meses e inclusos años.

Hace poco más de un mes, el 24 de junio, el Ministerio de Salud confirmaba el hallazgo del primer caso positivo de la variante Delta del virus SARS-CoV-2 en nuestro país. El anunció significó preocupación tanto para la comunidad científica como para la población general. ¿La razón? esta nueva mutación del virus es dos veces más contagiosa que la original.

Desde febrero del 2020 estamos inmersos en un mundo pandémico y atentos a todos los avances de la ciencia frente al COVID-19, pero ¿por qué hoy se vuelve tan relevante la pesquisa de los casos con la variante Delta? Según nos explica el Dr. Cristóbal Cuadrado, académico del programa de Políticas, Sistemas y Gestión en Salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, “la secuenciación de variantes es muy relevante para primero poder identificar adecuadamente si es que hay personas que están ingresando al país con esta variante y poder tomar medidas especiales de control de los contactos de las personas potencialmente siendo portadores de la variante Delta; segundo, para saber si es que existe transmisión comunitaria de esta variante, lo que significa que ya está transmitiéndose de manera generalizada en la comunidad y no solamente encontrándose en un clúster de personas que vienen viajando desde el extranjero o personas que han sido contacto directo de un viajero”.

¿Qué diferencias existen en estos dos casos?

“Estos son escenarios muy distintos. En el primero, en el cual tenemos solamente casos que son importados, significa que las medidas de control en la frontera son las más importantes. Pero un escenario en el cual ya existe trasmisión comunitaria, las medidas más relevantes son aquellas que tienden a identificar y trazar casos rápidamente, particularmente de aquellos que tengan la variante Delta” detalla Cuadrado.

En este sentido la Dra. María Soledad Martínez académica del programa de Políticas, Sistemas y Gestión en Salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, enfatiza la importancia de la trazabilidad en este nivel de casos de contagios. “Esta estrategia no debe cambiar, cobra mayor relevancia, ya que al notificarse menos casos debe ser más fácil trazarlos, y esto es súper importante porque es lo que finalmente corta el contagio, es lo que permite que el virus infecte una persona y se queda ahí y no se reproduzca nuevamente”.

Durante esta semana se ha implementado el Plan Fronteras Protegidas ¿qué implicancias puede tener en el incremento de contagios?

A juicio del Dr. Cuadrado “hay que comprender que este plan es muy frágil para poder frenar el ingreso de la variante Delta, en el sentido de que se han liberalizado de manera muy brusca las restricciones fronterizas. Se ha incrementado el flujo de pasajeros de manera muy importante, mensualmente están ingresando al país alrededor de 20 mil y hasta 30 mil personas en el contexto de las restricciones que habían antes de que hiciera la modificación del plan paso a paso, por lo tanto, las proyecciones son que esta cifra se incremente al menos en cinco veces, es decir un aumento de al menos 100 mil personas ingresando al país cada mes y lo que sabemos a nivel internacional es que mientras más personas ingresan por la frontera, mayor es la probabilidad que existan fallos en los protocolos”.

¿Cuáles pueden ser los errores o debilidades que nos lleven a un nuevo aumento de casos?

Estos pueden ser “por fallos de detección de las pruebas de PCR que puedan tener las personas tanto en el país de origen como al momento de ingresar al país. También es más probable de que una persona no habiendo ingresado siendo positiva con la variante no cumpla adecuadamente la cuarentena, y que genere contagio en otros. Por tanto el incremento del flujo de pasajeros por sí solo es preocupante, pero esto debe asociarse a que hoy se hace mucho menos estricta la forma de implementación de las cuarentenas, haciendo que las cuarentenas se realicen durante 10 días en el domicilio de las personas. Antes las personas tenían que cumplir al menos cinco días en una residencia de forma supervisada, y la experiencia en Chile y también en otros países ha demostrado que las cuarentenas que no son supervisadas no son cuarentas efectivas, porque es absolutamente imposible que la autoridad sanitaria y las Seremis puedan estar estar fiscalizando a miles de personas que cumplen su cuarentenas en los domicilios. En ese sentido, se están dando todas las condiciones para que sea muy probable el ingreso de la variante Delta al país y que nos demos cuenta tardíamente”.

¿Qué podemos aprender de las experiencias en otros países?

“Lo que hemos visto en toda situación de países, incluso con altas coberturas de vacunación como en Europa e Israel, es que el ingreso en la variante del Delta ha generado un incremento muy importante de casos, que habitualmente se producen de seis a ocho semanas posterior a que se comienza la transmisión comunitaria. Por lo tanto, hay que estar muy atentos y es un escenario plausible pensar que daba a la flexibilización del control de fronteras actual, después de la segunda semana de septiembre podamos ver algún incremento en los casos como se ha visto en Europa”, agrega el académico de la Escuela de Salud Pública.

¿Cuál debe ser nuestra conducta con esta nueva situación?

Para la Dra. Martínez “las medidas del plan Paso a Paso están bastante bien definidas, para el uso correcto y obligatorio de mascarillas, el distanciamiento físico y los aforos. Sin embargo, lo que aún preocupa es el tema de la ventilación, sobre todo en escuelas y en universidades, es decir, en lugares cerrados. El plan paso a paso no se hace cargo justamente de ese tema que es relevante para evitar la mayor propagación del virus, en especial de la variante Delta que tiene una alta contagiosidad. Hoy tenemos aforos establecidos, pero no hay definiciones de necesidad de estar midiendo el CO2 o de tener filtro de aire, tal como lo demostraron en la Convención Constituyente con los medidores que cambiaban de color cuando empezaba a aumentar el CO2, por ejemplo. Y esos implementos o de similares características hay que empezar a utilizarlas pronto. Lamentablemente si esto no es parte de este plan gubernamental será muy difícil para las comunidades implementarlo porque tiene un alto costo”.

¿Entonces, cuánto tiempo más la pandemia y sus restricciones nos seguirá afectando?

“No cabe duda que por bastante tiempo más, imagino que por lo menos uno o dos años más, estaremos con la mascarilla, aforos y con restricciones de movilidad. De apoco la situación se va a ir controlando, pero también depende muchísimo de la disponibilidad de vacunas a nivel mundial. Hoy tenemos países donde ni siquiera les han llegado dosis para su personal de salud, y es ahí donde el virus se puede reproducir para volver de nuevo y con nuevas variantes. Entonces, yo creo esta situación, que requiere protección y cuidado, nos va a acompañar por un tiempo más”, finaliza la académica de la Universidad de Chile.