Inicio Cultura “Chile es una nación congelada, aunque me temo que probablemente explote”

“Chile es una nación congelada, aunque me temo que probablemente explote”

En medio de las buenas críticas y reconocimientos que ha recibido su última película, La cordillera de los sueños, el director chileno habló sobre la cinta y recordó a su país: “La cordillera nos ayuda a mantenernos juntos. Es un muro protector muy cómodo. Marca una frontera con el mundo, que puede ser malo. Es como cerrar la puerta, lo que no deja de ser agradable. Por otro lado, eso también es un encierro y dan ganas de irse”, sinceró.

La cordillera de los sueños es el último filme de Patricio Guzmán, cinta ganadora de un reconocimiento L’Œil d’or a Mejor documental en Cannes. El trabajo marca un nuevo retorno al pasado para el director de La Batalla de Chile, tras lo ocurrido en Nostalgia de la luz (2010) y El botón de nácar (2015), las dos primeras partes de la trilogía.

Sentado frente a un grupo de periodistas frente al Palacio de Festivales de Cannes, el director señaló que “siempre vuelvo a hacer películas sobre el pasado, porque es lo que me gusta”, consigna Culto. “Simplemente se me ocurren historias, busco personajes, hago investigación y finalmente se me da con facilidad. No lo hago porque sea una obligación ni por una cuestión militante. Tampoco para demostrar si fue mejor o no. No lo sé, tal vez es una enfermedad”, añadió.

Los escultores Francisco Gazitúa y Vicente Gajardo son parte de los entrevistados de La Cordillera de los sueños, que también suma al mítico camarógrafo Pablo Salas entre sus fuentes principales. Al respecto, Guzmán señaló que “me pareció interesante encontrarme con él, pues al ser director tiene un punto de vista similar al mío. Es bueno que un cineasta llame a otro cineasta. Su trabajo es genial, con miles de cintas de la acción callejera en Chile”.

Guzmán también explicó por qué le obsesiona la cordillera y cuál es el motivo para dedicarle la película. “La cordillera nos ayuda a mantenernos juntos. Es un muro protector muy cómodo. Marca una frontera con el mundo, que puede ser malo. Es como cerrar la puerta, lo que no deja de ser agradable. Por otro lado, eso también es un encierro y dan ganas de irse. Vivir en Chile es como estar encerrado, pero en forma cómoda, sin el frío de afuera”, sostuvo.

“Es difícil saber si me reencontré con el alma de Chile. No sé lo que va a pasar en el país. Es una nación congelada, aunque me temo que probablemente explote, pero sin saber cuándo va a suceder eso. En fin, el alma chilena es la soledad y, en ese sentido, es un país muy aislado y silencioso. No es la clásica nación de América Latina”, cerró.

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