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Otros 50 miembros del personal de Downing Street (y probablemente su esposa Carrie) tuvieron que responder también por escrito a las preguntas de la policía

Boris Johnson y otros 50 asesores y trabajadores de Downing Street entregaron el viernes los cuestionarios remitidos por Scotland Yard sobre su asistencia a las fiestas investigadas por el Partygate. Se supone que el premier pudo haber asistido a seis de las 12 celebraciones durante las máximas restricciones por el Covid impuestas por su propio Gobierno.

Un portavoz del premier confirmó que el cuestionario policial, recibido al 11 de febrero, fue devuelto por escrito en el plazo señalado de una semana. Según The Times, Johnson contrató los servicios de un abogado privado para asesorarle en las respuestas, consciente de lo que está en juego.

El premier ha alegado supuestamente que no violó «técnicamente» las reglas, dado que su casa es al mismo tiempo su lugar de trabajo. Johnson ha tenido que responder también a las preguntas sobre si fue advertido por alguno de sus asesores sobre la ilegalidad de las fiestas, algo que ya negó en el debate del Partygate en el Parlamento.

Otros 50 miembros del personal de Downing Street (y probablemente su esposa Carrie) tuvieron que responder también por escrito a las preguntas de la policía. Varios de ellos pidieron acceso especial al informe interno elaborado por la alta funcionaria Sue Gray para poder cotejar sus propias repuestas.

Aunque no hay un plazo fijado para el final de la así llamada Operación Hillman, se estima que Scotland Yard podría concluir sus pesquisas a primeros de marzo. Tanto el premier como sus colaboradores podrían ser multados con sanciones a partir de las 100 libras (119 euros) si se considera que violaron las reglas de Covid durante los confinamientos.

Downing Street no planea hacer públicas las respuestas de Johnson ante la policía y ha eludido también las preguntas sobre si se informará puntualmente si el premier resulta multado. El ex líder del Partido Conservador Iain Duncan Smith ha advertido de antemano que la permanencia de Johnson como premier sería «insostenible» si la policía concluye que violó las reglas impuestas por su propio Gobierno.

Las conclusiones de la investigación policial podrían reactivar la moción de censura impulsada por sus propios diputados. Una docena de diputados tories ha confirmado haber mandado ya cartas al Comité Parlamentario 1922 pidiendo la censura de su líder, pero haría falta un mínimo de 54 para activar el proceso.

La presión política sobre el premier, con el Parlamento de vacaciones, se ha diluido en los últimos días. Johnson, que el viernes presidió un gabinete de urgencia Cobra por el impacto de la tormenta Eunice, ha desviado insistentemente la atención sobre la situación en Ucrania y ha vuelto a reclamar este fin de semana «una respuesta unificada» por parte de Occidente.

Johnson tomó el avión el sábado para participar en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde lanzó la más severa advertencia hasta la fecha a Moscú. «Después de una generación de libertad, Ucrania se enfrenta ahora a un baño de sangre y a la miseria», dijo. «Rusia no tiene nada que ganar y mucho que perder esta aventura catastrófica».

El premier prometió cerrar el grifo de Londres a las finanzas rusas si se consuma la invasión y lanzó una llamada inusitada en tiempos del Brexit para garantizar «una estrategia duradera en Europa» para respaldar a Ucrania y protegerse ante la situación crítica.

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