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Así colapsa la Tierra por el calentamiento global

Se espera que el PIB mundial crezca al 3,2 % en 2019, y si la economía global se descarboniza al mismo ritmo que en los últimos 10 años, eso conduciría a un aumento en las emisiones globales. A tres meses para cerrar el año y de ofrecer un balance oficial, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó sobre la evidente y creciente brecha entre los objetivos acordados para abordar el calentamiento global y la realidad actual, ya que el período 2015-2019 “será probablemente el quinquenio más cálido jamás registrado”. El informe denominado “Unidos en la Ciencia”, que recopila los detalles sobre el estado actual del clima, señala que durante los últimos cinco años se han intensificado las señales que muestran la existencia del calentamiento global y sus consecuencias más negativas, desde el aumento del nivel del mar y el derretimiento de los hielos hasta el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos. La OMM advirtió que la concentración en la atmósfera de gases de efecto invernadero ha aumentado también a niveles sin precedentes, “confirmando una tendencia al calentamiento en el futuro”. El informe Unidos en la Ciencia, elaborado con las contribuciones de importantes instituciones científicas bajo los auspicios del Grupo Consultivo sobre Ciencia Climática de la Cumbre sobre el Clima de 2019 de las Naciones Unidas, detalla que la temperatura media mundial ha aumentado en 1,1 º C desde la era preindustrial y en 0,2 ºC con respecto al período 2011-2015. Récord en gases de efecto invernadero Según el documento de la OMM, durante el período 2015-2019 se ha observado un incremento continuo de los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de otros importantes gases de efecto invernadero en la atmósfera, que han alcanzado niveles récords: la tasa de aumento del CO2 fue casi 20 % superior al registrado los cinco años anteriores. Este gas permanece en la atmósfera durante siglos y aún más tiempo en los océanos. De acuerdo con los datos preliminares de 2019 y procedentes de un subconjunto de sitios de observación de gases de efecto invernadero, la concentración mundial de CO2 debería alcanzar, o incluso exceder, las 410 partes por millón (ppm) para finales de este año. Las tendencias económicas y energéticas actuales sugieren que las emisiones de 2019 serán tan altas como las de 2018. Se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial crezca al 3,2 % en 2019, y si la economía global se descarboniza al mismo ritmo que en los últimos 10 años, eso conduciría a un aumento en las emisiones globales. A pesar del extraordinario crecimiento de los combustibles renovables en la última década, el sistema energético mundial todavía está dominado por las fuentes de combustibles fósiles. El aumento anual en el uso de energía global es mayor que el aumento en la energía renovable, lo que significa que el uso de combustibles fósiles continúa creciendo. “Este crecimiento necesita detenerse de inmediato”, plantea el informe. “Las causas y los efectos del cambio climático se están multiplicando en lugar de reducirse”, advirtió el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas, que es también copresidente del Grupo Consultivo sobre Ciencia Climática de la Cumbre sobre el Clima de las Naciones Unidas que se desarrolló esta semana en Nueva York Según el informe, durante el período 2014-2019, la tasa de aumento medio global del nivel del mar ha sido de 5 milímetros (mm) anuales, frente a los 4 mm por año que se registraron durante el decenio 2007-2016. Este incremento es muy superior a la tasa media de 3,2 mm por año experimentada desde 1993. Por lo tanto, la contribución de la fusión de los hielos continentales de los glaciares y de la cubierta de hielo es cada vez mayor. Actualmente ese fenómeno, y no la expansión térmica, es el elemento dominante en la subida del nivel de las aguas marinas. En el Ártico, el hielo multianual (aquel que sobrevive al menos un verano) ha desaparecido prácticamente, advirtió la OMM en el documento. “Entre 2015-2018, la extensión mínima promedio de los hielos marinos en el Ártico para septiembre (verano) fue muy inferior al promedio registrado entre 1981 y 2010, y el mismo panorama se observó en la extensión promedio en invierno”, explicó el informe En la Antártida, la situación también es complicada: la extensión de los hielos marinos durante el verano alcanzó su primer y segundo valor más bajo en 2017 y 2018 respectivamente, y en 2017 también se registró la segunda extensión más reducida durante el invierno. “El derretimiento anual de la cubierta de hielo de la Antártida ha aumentado al menos seis veces, pasando de 40 gigatoneladas (gt) por año en el período 1979-1990, a las 252 que perdió entre 2009 y 2017″, describe el informe. Asimismo, el ritmo de derretimiento de la cubierta de hielo de Groenlandia también se ha acelerado considerablemente desde comienzos del milenio. “Se ha acelerado el aumento del nivel del mar y que se teme que se produzca una reducción abrupta de la cubierta de hielo en la Antártida y en Groenlandia, que a su vez exacerbará el aumento del nivel del mar en el futuro”, tal y como se registró este año en las Bahamas y Mozambique, “donde ha habido trágicas consecuencias y las tormentas tropicales intensas producen catástrofes humanas y económicas”, señaló Petteri Taalas. Los océanos almacenan más del 90 % del exceso de calor provocado por el cambio climático. En 2018, sobre la base de mediciones realizadas hasta los 700 metros, se registraron los valores más elevados de contenido calorífico de los océanos. Además, los océanos absorben aproximadamente 30 % de las emisiones antropógenas anuales de CO2, evitando así un mayor calentamiento . Sin embargo, esto supone un alto costo ecológico para los océanos ya que el CO2 que absorben reacciona con el agua de mar modificando así el nivel acidez de los océanos, que según las investigaciones ha aumentado 26 % desde los comienzos de la Revolución Industrial en el siglo XVIII. Más del 90 % de los desastres naturales están relacionados con los fenómenos metereológicos más extremos. Las olas de calor que se propagaron durante el período 2015-2019 afectaron a todos los continentes y contribuyeron a que se registraran nuevos récords de temperatura. Según revela el informe, en prácticamente todos los estudios que se han realizado desde 2015 sobre olas de calor se hace referencia a los efectos del cambio climático. De acuerdo con la OMS entre 2000 y 2016 el número de personas expuestas a las olas de calor ha aumentado en alrededor de 125 millones. Otro de los fenómenos que ha ocasionado más pérdidas humanas y económicas en el planeta son los ciclones tropicales. En el Atlántico, la temporada de huracanes de 2017 fue una de las más devastadoras que se haya conocido jamás y las pérdidas asociadas únicamente al paso del huracán Harvey se calcularon en más de 125.000 millones de dólares. Durante la temporada de 2018 se registró el mayor número de tormentas tropicales en lo que va del siglo XXI, ya que todas las cuencas del hemisferio norte experimentaron una actividad mayor de lo normal. Asimismo, se produjeron ciclones tropicales consecutivos sin precedentes en el océano Índico que golpearon a Mozambique en marzo y abril de 2019. Los fenómenos meteorológicos y climáticos tienen gran incidencia en la aparición de los incendios forestales, ya que la sequía aumenta en gran medida el riesgo de que se produzcan en la mayoría de las regiones de bosques. En muchos casos, los incendios liberan grandes cantidades de CO2 en la atmósfera. Hacia la mitad de 2019 se produjeron incendios forestales sin precedentes en el Ártico, y solo en junio esos incendios emitieron 50 megatoneladas (Mt) de CO2 en la atmósfera. Este evento superó las emisiones de todos los incendios producidos en la misma región entre 2010 y 2018. Durante 2018 se registraron grandes incendios forestales en el Canadá y Suecia, así como en las selvas pluviales tropicales de Asia meridional y la Amazonía, que en agosto volvió a arder en llamas, arrasando más de 2,5 millones de hectáreas, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil. Según el Boletín de la Sociedad Meteorológica de Estados Unidos, en 62 de los 77 fenómenos meteorológicos extremos que se estudiaron en 2015-2018 “se apreció una significativa influencia de la actividad humana en su génesis“. Medidas frente al cambio climático En el documento de la OMM se ofrece una evaluación conjunta del estado de la Tierra bajo la creciente influencia del cambio climático, pero también se destaca la importancia de adoptar medidas para limitar sus efectos posiblemente irreversibles. “Estamos frente a grandes desafíos. No se trata solo de mitigar los efectos del cambio climático, sino que cada vez es más necesario adaptarse a este fenómeno”, dijo Petteri Taalas. El funcionario planteó que la forma de adaptación más eficaz es “invertir en servicios de alerta temprana y prestar especial atención a las predicciones que tienen en cuenta los impactos”. Asimismo, destacó que “es sumamente importante que reduzcamos las emisiones de gases de efecto invernadero, en especial las que proceden de la producción de energía, la industria y el transporte. Esto es decisivo para mitigar los efectos del cambio climático y alcanzar los objetivos definidos en el Acuerdo de París”. “Para frenar un aumento de la temperatura mundial de más de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, debemos triplicar el nivel de ambición. Y para limitar el aumento por debajo de 1,5 °C es necesario multiplicarlo por cinco”, explicó.
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