Con el propósito de fortalecer las capacidades productivas de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) y promover tecnologías adaptadas a las condiciones de aridez de la Región de Atacama, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Intihuasi realizó un día de campo sobre producción de hortalizas hidropónicas mediante el Sistema de Raíz Flotante (SRF) en la localidad de Canto del Agua, comuna de Huasco, Provincia del Huasco. La actividad, efectuada en el marco del programa Transferencia Tecnológica para Mejorar la Rentabilidad de la AFC, incluyó la formalización de la entrega de invernaderos a los beneficiarios mediante la firma de documentos de comodato.
El programa es ejecutado por INIA Intihuasi y financiado por el Gobierno Regional de Atacama, y contempla 12 unidades de validación distribuidas en las provincias de Copiapó y Huasco, además de la comuna de Alto del Carmen. Todas ellas se encuentran implementadas y desarrollando su primer ciclo productivo. La iniciativa responde a la necesidad de generar alternativas productivas en un territorio marcado por la escasez hídrica y la irregularidad de las precipitaciones, donde la agricultura familiar enfrenta crecientes dificultades para mantener sus cultivos tradicionales.
Hidroponía con Sistema de Raíz Flotante: una alternativa para producir con menos agua en Atacama
Durante la jornada, agricultores, profesionales y representantes de instituciones vinculadas al sector conocieron los avances de esta tecnología, participaron en actividades de capacitación y compartieron experiencias sobre el funcionamiento de los invernaderos. La investigadora de INIA Intihuasi, Verónica Arancibia, explicó que el sistema puede ahorrar hasta un 80% de agua y facilitar la producción durante todo el año. “En hidroponía, el agua recircula, lo que es ideal para zonas con escasez hídrica y para familias que pagan agua de pozo o camión aljibe. Además, produces todo el año y ganas más. En este sentido, cobra relevancia la soberanía alimentaria, donde cuentas con hortalizas frescas como lechuga, cilantro y rúcula en invierno, cuando son más caras y escasas”, señaló.
Por su parte, Víctor Pizarro, profesional de INIA Intihuasi, detalló que el sistema mantiene las raíces de las plantas sumergidas en una solución nutritiva, lo que permite controlar las condiciones de cultivo dentro de los invernaderos. “Para las condiciones de Atacama, sus principales ventajas son la alta eficiencia en el uso del agua al evitar pérdidas por evaporación o infiltración y la estabilidad térmica que se genera dentro de los invernaderos. Por ejemplo, estamos obteniendo cosechas en 30 días apostando a la calidad, sin uso de agroquímicos, con hojas limpias, sanas y de excelente calibre”, indicó. La capacitación incluyó además contenidos sobre preparación de soluciones nutritivas, inocuidad alimentaria y buenas prácticas agrícolas, aspectos clave para el éxito del sistema.
Impacto y proyecciones del programa de transferencia tecnológica en la Provincia del Huasco
El agricultor beneficiario y anfitrión de la actividad, Juan Pablo Araya, valoró la implementación de un invernadero en su predio, destacando las posibilidades de producción y las mejores condiciones de trabajo. “Lo encuentro excelente porque permite acercar esta tecnología a la gente, a los pobladores de acá, que no están tan involucrados en estas innovaciones. Me parece excelente que le abran una ventana a la gente para que se interese”, comentó. Asimismo, resaltó el aporte de esta tecnología a las labores agrícolas, especialmente en un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos.
La jornada también incluyó presentaciones sobre los instrumentos de la Comisión Nacional de Riego (CNR), la inocuidad y los avances y desafíos de la hidroponía en Atacama. Con estas acciones, INIA Intihuasi busca consolidar un modelo de producción que contribuya a la soberanía alimentaria y a la rentabilidad de la Agricultura Familiar Campesina en la Provincia del Huasco y en toda la Región de Atacama. Se espera que las unidades de validación continúen su ciclo productivo y que los agricultores capacitados puedan replicar la experiencia en sus comunidades, fortaleciendo así la resiliencia del sector frente a la escasez hídrica.









