Advertisement

Director de Caja Crisol advierte que los espacios culturales independientes en Copiapó son cíclicos y efímeros

0:00 / --:-- Locución HD

Los espacios culturales independientes en Copiapó enfrentan una realidad frágil y efímera, según advirtió Eduardo Peña, director de la galería Caja Crisol, durante una entrevista en el programa Atacama Escucha con Pancho Madero. Peña sostuvo que estos recintos suelen ser “cíclicos” y que su supervivencia depende casi exclusivamente del esfuerzo personal de quienes los impulsan, más que de un apoyo institucional o de una demanda constante del público. La reflexión surge a propósito de la próxima conmemoración de los dos años de Caja Crisol, un espacio dedicado a las artes visuales que abrió sus puertas el 27 de diciembre de 2024 en la capital regional.

La historia de Caja Crisol se remonta a la necesidad de contar con un lugar especializado en artes visuales en Copiapó, una carencia que Peña identificó y decidió suplir con recursos propios y el apoyo de colaboradores. Con el tiempo, el proyecto amplió su horizonte hacia la literatura, con lanzamientos de libros y talleres, y hacia la música de trovadores y cantautores en formato íntimo. Sin embargo, su director reconoce que la sostenibilidad de estos espacios es precaria: “Estos espacios comienzan con una inversión personal y con el apoyo de algunas personas. Al inicio hay mucha dependencia de uno, dependencia del esfuerzo y caridad de algunos que apoyan el proyecto”, explicó. Esa dependencia del esfuerzo individual, sumada a la falta de financiamiento estable, explica en parte por qué muchos proyectos similares terminan cerrando sus puertas al poco tiempo.

La advertencia de Peña sobre los espacios culturales independientes

Consultado sobre qué perdería Copiapó si Caja Crisol desapareciera, Peña fue categórico: “Creo que no pasaría mucho”. Su respuesta, lejos de ser pesimista, encierra un diagnóstico lúcido sobre la dinámica cultural local. Recordó casos cercanos como La Salita de Papel, de su amigo Andrés Cárdenas, que duró un año y medio, y Arte Pub, que también cerró tras un periodo de actividad. “Tenemos una cosa un poquito desechable en el entorno norteño que creo que hay que analizar”, afirmó, y subrayó que el desafío es ganar robustez “en forma más constructiva que competitiva”. Para Peña, la clave está en que la comunidad conozca y valore estos espacios, pues “generalmente los espacios los hacen las personas” y es esa valoración la que les otorga solidez.

El director de Caja Crisol también se refirió a las dificultades económicas que enfrentan los artistas locales. Señaló que, si bien se suele pagar honorarios a quienes vienen de fuera, cobrar por el trabajo artístico local genera recelo, como si el arte debiera ser gratuito. “Eso ha malcriado el apoyo a los artistas locales”, sostuvo, atribuyéndolo a la escasa cultura de consumo en zonas pequeñas. Pese a ello, destacó que Caja Crisol ha logrado financiar parte de su programación mediante proyectos y concursos, como el del programa Red Cultura de la Seremi de las Culturas, que permitió pagar honorarios a artistas visuales y así “no precarizar esas prácticas”. Además, mantiene talleres gratuitos, como uno para adultos mayores con 15 inscritos que asisten cada miércoles con materiales incluidos, y talleres de pintura los sábados.

Proyecciones y llamado a la comunidad

A pesar de la fragilidad del ecosistema, Peña se muestra optimista respecto del futuro del arte en la zona. “El artista va a seguir creando siempre”, afirmó, y agregó que seguirán naciendo artistas en Atacama, una región de muchos “sentires” y huellas. Sin embargo, insiste en que los espacios pueden desaparecer si no cuentan con el respaldo del público. Por eso, invitó a conocer Caja Crisol, seguir su programación en Instagram y participar de las exposiciones y talleres gratuitos para distintas edades. “Lo que da robustez a estos lugares es que la gente los conozca y los valore”, concluyó.

La reflexión de Peña cobra relevancia en un contexto regional donde los espacios culturales independientes enfrentan múltiples obstáculos, desde la falta de financiamiento hasta la competencia por un público limitado. Su llamado apunta a fortalecer el tejido cultural local mediante la participación activa de la comunidad y el reconocimiento del trabajo artístico. Mientras Caja Crisol se prepara para celebrar su segundo aniversario, el desafío sigue siendo construir una institucionalidad cultural más sólida y menos dependiente de esfuerzos individuales, de modo que proyectos como este puedan perdurar en el tiempo y enriquecer la vida cultural de Copiapó y la Región de Atacama.