El financiamiento minero Antofagasta gana tracción decisiva con la confirmación de Marimaca Copper Corp. de haber asegurado entre $375 y $400 millones para el desarrollo de su proyecto en la Región de Antofagasta. La compañía, que cotiza en las bolsas de Toronto y Sydney, optó por un acreedor especializado en el sector minero tras evaluar alternativas como acuerdos de suministro futuro y propuestas de bancos comerciales. Este movimiento estratégico se produce en un contexto donde el rally del cobre impulsa la inversión, permitiendo a la empresa avanzar hacia la construcción de una mina de rajo abierto diseñada para producir aproximadamente 50.000 toneladas métricas anuales de cobre refinado.
La decisión de Marimaca se enmarca en un escenario macroeconómico complejo, marcado por la inflación y las tasas de interés elevadas, que tradicionalmente desincentiva el financiamiento de proyectos de exploración. Sin embargo, la empresa ha identificado una oportunidad única: la colisión entre la creciente demanda de cobre derivada de la electrificación global y una oferta constricta. Esta dinámica ha generado un apetito específico por proyectos de cobre que ya cuentan con estudios de factibilidad avanzados, facilitando el acceso a capital a pesar de las turbulencias generales en los mercados de capital.
Condiciones competitivas y estrategia de inversión
Hayden Locke, Chief Executive Officer de Marimaca y exbanquero de JPMorgan Chase, destacó que los términos del préstamo resultan «muy competitivos», ubicándose en o por debajo del rango inferior de las expectativas iniciales de la empresa. Locke enfatizó que existe financiamiento disponible para proyectos de cobre, desmintiendo la percepción de un mercado crediticio cerrado. La estrategia de la compañía es transicionar de explorador a productor de metales desarrollando internamente la operación, aunque no descarta propuestas de adquisición. «Si alguien presenta una oferta excepcional, ciertamente la consideraremos», señaló el ejecutivo, reafirmando que la prioridad actual es mantener ambos proyectos integrados y avanzar hacia la producción.
En cuanto a los detalles técnicos y financieros, Marimaca requiere aproximadamente $750 millones en total para completar el desarrollo del proyecto. El desembolso de la deuda, estimado para el tercer trimestre de 2025, constituirá la decisión final de inversión (FID) efectiva. La empresa ya ha iniciado trabajos de infraestructura en la faena y proyecta entrar en construcción completa durante el segundo semestre de 2025, con la primera producción esperada para el año 2029. Además, la operación tiene un potencial de expansión significativo mediante el desarrollo del yacimiento Pampa Medina, ubicado en proximidad al rajo principal.
Impacto bursátil y proyecciones del proyecto
A pesar de la noticia positiva sobre el financiamiento, las acciones de Marimaca cerraron en baja en Toronto tras el anuncio. El título ha perdido aproximadamente un tercio de su valor en lo que va del año, reflejando la volatilidad inherente a los mercados de exploración y financiamiento minero. No obstante, la concreción de este crédito especializado marca un hito crucial para la compañía, validando su modelo de negocio y su capacidad para ejecutar proyectos de gran envergadura en el norte de Chile.
La entrada en operación de esta mina en Antofagasta reforzará la posición de Chile como líder mundial en la producción de cobre, un metal estratégico para la transición energética global. Para la región, el proyecto representa una inyección de capital, generación de empleo local y desarrollo de infraestructura asociada. Con la primera producción prevista para 2029, Marimaca se posiciona como un actor relevante en el futuro del cobre chileno, aprovechando la ventana de oportunidad abierta por la alta demanda mundial y la disponibilidad de crédito especializado para proyectos de calidad.






