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Nodo Landata lleva la voz del desierto de Atacama a la COP17 de Biodiversidad

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La delegación del Nodo Landata —Laboratorio Natural Desierto de Atacama, liderado por la Universidad Católica del Norte (UCN) y financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)— llevó la voz de las mujeres del desierto de Atacama a la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se desarrolla actualmente en Ereván, Armenia. La presentación se realizó en el Women’s Hub, espacio impulsado por el CBD Women’s Caucus para promover el liderazgo y la participación de las mujeres en las decisiones mundiales sobre biodiversidad.

El encuentro fue moderado por Laura Bermúdez, abogada ambiental colombiana vinculada al CBD Women’s Caucus, y permitió exponer experiencias que conectan investigación científica con conocimientos de los pueblos originarios y participación comunitaria en la protección de los ecosistemas. La Dra. Cinthya Tebes, geóloga e investigadora del Centro de Biotecnología de la UCN e integrante de la comunidad aymara de Quillagua, presentó una perspectiva que integra el conocimiento científico con la vinculación cultural y territorial con el desierto de Atacama.

Conocimiento científico y territorial en salares hiperáridos

Tebes abordó la fragilidad ecológica de los salares y otros ambientes salinos, destacando la singularidad de su biodiversidad microbiana y la existencia de formas de vida capaces de desarrollarse en condiciones ambientales extremas. Estos ecosistemas albergan comunidades de microorganismos y procesos biológicos que no siempre resultan visibles, pero que constituyen componentes fundamentales de la biodiversidad de los ambientes hiperáridos. La investigadora relevó también la participación histórica de las mujeres de las comunidades locales en el conocimiento, cuidado y protección de estos ecosistemas, vinculando la investigación científica sobre la singularidad de los salares con los conocimientos territoriales de los pueblos originarios.

Por su parte, Ximena Retamal, periodista, magister en Ciencias Políticas y coordinadora de Comunicaciones, Vinculación y Relaciones Internacionales del Nodo LANDATA, presentó el modelo de movilización del conocimiento que desarrolla la iniciativa en el desierto de Atacama. Su intervención abordó el desafío de superar la fragmentación entre el conocimiento científico, la información institucional y los saberes de las comunidades, promoviendo procesos de colaboración que permitan transformar la información en capacidades, decisiones y acciones territoriales.

Un modelo articulador basado en una Hoja de Ruta

El modelo integra investigación científica, revisión de antecedentes, cartografía participativa, diálogo con comunidades, reconocimiento de conocimientos locales y devolución de información, articulados mediante una Hoja de Ruta que orienta las prioridades de investigación y vinculación. Entre las experiencias destacadas se encuentra el monitoreo participativo de la cuenca del río Loa, mediante el cual LANDATA promueve la generación conjunta de información, formación de capacidades y participación de comunidades en el conocimiento y seguimiento de sus sistemas hídricos. Retamal vinculó estas experiencias con la necesidad de visibilizar los desiertos naturales como ecosistemas únicos, cuya biodiversidad y procesos ecológicos requieren mayor reconocimiento en las políticas internacionales de conservación.

Uno de los planteamientos centrales expuestos por LANDATA fue la necesidad de avanzar hacia una representación ecológica adecuada de los desiertos naturales en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. En particular, la Meta 3, que establece el compromiso de conservar al menos el 30 % de las áreas terrestres y aguas continentales para 2030 mediante sistemas ecológicamente representativos y gobernados de manera equitativa. Desde el desierto de Atacama, el nodo plantea que el cumplimiento de esta meta debe considerar las características particulares de los ambientes hiperáridos, incluidos aquellos cuya biodiversidad no se expresa mediante una cobertura vegetal significativa. Esta perspectiva implica distinguir los desiertos naturales de los procesos de desertificación y reconocer que la escasez de vegetación no equivale a ausencia de biodiversidad ni disminuye la importancia ecológica de estos territorios.