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Exploración minera en Chile: país concentra 22% de prospectos pero capta baja inversión

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La exploración minera en Chile enfrenta un escenario de marcadas paradojas según los datos revelados recientemente por el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco). De acuerdo con el informe PIEX 2026 presentado por la entidad, el país alberga el 22% de los prospectos mineros activos dentro de la muestra analizada a nivel regional, ratificando su condición histórica como una de las plazas geológicas más atractivas del planeta para la búsqueda de nuevos yacimientos de cobre, oro y minerales críticos. Sin embargo, esta alta densidad de iniciativas en etapas preliminares contrasta de forma drástica con el volumen real de recursos asignados, ya que el territorio chileno logró captar únicamente 97 millones de dólares del total de presupuestos de exploración monitoreados en el estudio.

Este fenómeno pone de relieve una brecha estructural donde las compañías júniors y los fondos de inversión internacionales están destinando montos unitarios considerablemente más reducidos a sus campañas de perforación en suelo chileno si se compara con otras jurisdicciones mineras competidoras. Históricamente, la minería chilena ha sustentado su liderazgo mundial en la consolidación de grandes yacimientos en operación, pero el ciclo actual exige un flujo constante de descubrimientos para contrarrestar la disminución natural de las leyes de mineral y asegurar la sustentabilidad productiva de la industria nacional de cara a las próximas décadas.

Factores estructurales y desafíos en la tramitación de permisos

El análisis técnico elaborado por Cesco profundiza en las causas subyacentes que explican esta desaceleración en el despliegue del capital de riesgo geológico. Entre los principales factores que ralentizan el desembolso de inversiones figuran la extensión en los plazos de tramitación de los permisos sectoriales y ambientales, la existencia de propiedad minera inactiva que dificulta el acceso a concesiones atractivas para nuevos actores, y la mayor competencia por financiamiento global en un escenario macroeconómico caracterizado por tasas de interés internacionales aún restrictivas. Asimismo, la estructura nacional difiere de mercados como Canadá, Australia o Perú debido a la menor presencia relativa de empresas júnior de financiamiento bursátil, predominando en Chile las grandes firmas productoras (majors) con presupuestos más conservadores enfocados en la reposición en torno a faenas existentes.

Al respecto, Jorge Cantallopts, director ejecutivo de Cesco, enfatizó la urgencia de abordar esta temática con visión estratégica: «El informe PIEX 2026 de Cesco pone cifras claras a un desafío conocido: Chile sigue teniendo una riqueza geológica indiscutible que atrae prospectos, pero no estamos logrando transformar ese interés en presupuestos robustos de perforación. Necesitamos dinamizar el mercado júnior, modernizar el sistema de propiedad minera y otorgar certezas en los plazos de tramitación para que los 97 millones de dólares de presupuesto escalen a niveles acordes a nuestro liderazgo mundial en reservas».

Proyecciones para la transición energética y el futuro del cobre

Las proyecciones derivadas del reporte sectorial advierten que sin un flujo sostenido y agresivo de exploración básica y avanzada en la actualidad, el país arriesga comprometer severamente la puesta en marcha de los nuevos proyectos que deberán reemplazar la capacidad productiva nacional durante las décadas de 2030 y 2040. En este contexto, la demanda global por minerales críticos impulsada por la transición energética mundial convierte la reposición de reservas en una tarea de máxima prioridad para la seguridad económica del país.

Complementando esta visión, Jerónimo Carcelén, presidente del directorio de Cesco, señaló la necesidad imperiosa de articular nuevas herramientas: «Para cerrar la brecha entre la cantidad de prospectos y los montos invertidos, el país debe articular incentivos específicos y mecanismos de financiamiento de riesgo que atraigan a exploradores independientes. Si no facilitamos el trabajo de las júnior en terreno, la cartera de proyectos de reposición del cobre avanzará a un ritmo más lento que el requerido». Con la difusión de este diagnóstico, tanto la industria como los organismos reguladores nacionales abren un espacio de diálogo orientado a afinar normativas que permitan revitalizar la base del ciclo minero chileno.