El fenómeno de El Niño amenaza a la economía chilena y podría afectar a sectores clave como la producción de alimentos, la salmonicultura y la industria del vino, según advirtió el académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), Nicolás Román. El experto explicó que la exposición de la economía nacional se entiende, en parte, por la composición del Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec), donde la producción de bienes representa cerca del 37% del total, los servicios un 53% y el comercio alrededor de un 10%. «En esta producción de bienes es donde tenemos efectos importantes del fenómeno de El Niño», sostuvo el economista.
La advertencia se suma a los recurrentes análisis que el Banco Central ha realizado sobre los episodios de «Súper Niño» y sus impactos económicos y climáticos significativos en el país. La preocupación radica en que la producción de bienes incluye actividades como la minería, la industria manufacturera y el resto de los bienes, todas susceptibles de verse afectadas por condiciones climáticas extremas. En regiones como Atacama, donde la minería es un pilar fundamental de la economía local, cualquier alteración en la infraestructura de transporte o en los suministros puede tener repercusiones directas en el empleo y la actividad regional.
El Niño y su impacto en la producción de bienes
Dentro de la industria manufacturera, que representa cerca del 10% del Imacec, la elaboración de alimentos es especialmente sensible a los cambios en las condiciones climáticas. Según Román, esta actividad equivale aproximadamente al 4% del indicador y puede verse perjudicada cuando los suministros agropecuarios llegan en cantidades o calidades distintas, o cuando se interrumpe su disponibilidad. «El aumento de las temperaturas puede elevar los gastos en antibióticos y afectar las cosechas, con consecuencias para la producción» en el caso de la salmonicultura, detalló el experto. Asimismo, la industria del vino puede experimentar efectos por las sequías, las temperaturas extremas y las inundaciones, a lo que se suma la caída de la demanda internacional, especialmente entre los consumidores más jóvenes.
La pesca, por su parte, enfrenta efectos asociados a los cambios de temperatura del mar. «Especies pelágicas como la anchoveta y el jurel pueden desplazarse ante estas variaciones, lo que dificulta la identificación de los cardúmenes y repercute en la actividad pesquera», aclaró Román. En el caso de la minería, aunque el impacto sería más acotado, las avalanchas de barro y nieve pueden dañar infraestructura de uso público, como carreteras, puertos y puentes, dificultando el traslado de los productos terminados. Esta situación es particularmente relevante para la Provincia del Huasco y la Región de Atacama, donde la actividad minera representa una parte significativa del empleo y la inversión.
Proyecciones y desafíos para la economía regional
«En síntesis, una parte importante de la producción de bienes en Chile está expuesta a los fenómenos climáticos», concluyó el académico de la Uandes. Las proyecciones indican que, de intensificarse El Niño, los sectores más vulnerables podrían enfrentar pérdidas económicas que se traducirían en menores ingresos fiscales y un aumento en los costos de producción. Para la Región de Atacama, esto implica un desafío adicional: la necesidad de fortalecer la infraestructura crítica y los planes de contingencia para proteger la cadena logística de la minería y la agricultura local.
El llamado de los expertos es a monitorear de cerca la evolución del fenómeno y a implementar medidas de adaptación en los sectores productivos. Si bien el análisis se centra en el ámbito nacional, sus efectos se replican en las economías regionales, donde la diversificación productiva aún es limitada. En ese contexto, la información oportuna y la coordinación entre el sector público y privado resultan clave para mitigar los impactos y asegurar la continuidad de las actividades económicas en el territorio.






