La cartera de inversiones de Atacama, estimada en unos US$36.000 millones al año 2036, depende de que la región resuelva antes sus brechas de energía, transmisión eléctrica, vivienda y capital humano. Esa fue la advertencia compartida en el seminario “¿Cómo enfrentar los desafíos de inversión en Atacama?”, realizado en el marco de EXPO FOREDE 2026, en el Parque El Pretil de Copiapó. El encuentro reunió a gremios, empresas y autoridades para analizar los nudos críticos que amenazan con frenar el desarrollo de una de las regiones mineras más importantes del país.
La actividad, organizada por la Corporación para el Desarrollo de la Región de Atacama (CORPROA), se desarrolló en un contexto de creciente preocupación por la competitividad regional. Atacama concentra una parte significativa de la producción nacional de cobre y otros minerales, pero su infraestructura energética y habitacional no ha avanzado al mismo ritmo que las inversiones proyectadas. La advertencia de los expertos apunta a que, sin una planificación coordinada, los proyectos podrían retrasarse o incluso no concretarse, afectando el empleo y la actividad económica local.
Déficit energético y vivienda: los principales escollos para la inversión en Atacama
El presidente de CORPROA, Juan José Ronsecco, expuso con cifras concretas los desafíos que enfrenta la región. Según sus proyecciones, hacia fines de la década se produciría un déficit energético cercano al 30%, lo que comprometería la operación de las faenas mineras y otros sectores productivos. A ello se suma una necesidad estimada de 16.000 viviendas para albergar a los trabajadores y sus familias, una demanda que hoy no está siendo cubierta por el mercado ni por el Estado.
En esa línea, el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Jorge Riesco, propuso soluciones coordinadas desde la región, como la construcción de infraestructura compartida entre distintas operaciones, incluyendo plantas desaladoras y líneas eléctricas. “Debemos evitar duplicidades y facilitar el desarrollo territorial”, señaló Riesco, quien insistió en que la colaboración público-privada es clave para destrabar los proyectos. Desde BTG Pactual, Francisco Bize agregó que el problema energético no se resuelve solo sumando generación renovable, porque las restricciones para construir y reforzar redes de transmisión dificultan asegurar energía continua a operaciones mineras que la necesitan las 24 horas.
Voces de la industria: certidumbre, capital humano y proveedores locales
Los representantes de las compañías mineras también entregaron su visión. Juan Andrés Morel, de Lundin Mining, pidió mecanismos para concretar infraestructura en plazos compatibles con los ciclos de inversión, mientras que James Whittaker, de Capstone Copper, se refirió al proyecto Santo Domingo y a la necesidad de certidumbre y personal calificado. Max Combes, de Kinross, apuntó a la capacidad de los proveedores locales para responder a una mayor demanda de bienes y servicios, un aspecto que considera fundamental para que los beneficios de la inversión se queden en la región.
El ministro (s) de Minería, Álvaro González, vinculó la necesidad de mayor productividad con la caída de las leyes minerales. Según las cifras que expuso, la ley promedio del mineral procesado bajó 55% en 25 años, lo que obliga a mover más roca para mantener la producción. “La ley es la concentración de metal en el mineral, y su disminución implica un esfuerzo adicional en energía, agua y logística”, explicó la autoridad, reforzando la urgencia de resolver las brechas señaladas.
Conclusión: la inversión solo se concretará con avances paralelos
La conclusión del seminario fue que la cartera de US$36.000 millones solo se traducirá en actividad y empleo para Atacama si avanzan en paralelo la energía, el agua, la logística, la vivienda y la formación laboral que esos proyectos requieren. Los participantes coincidieron en la necesidad de una hoja de ruta regional que involucre al sector público y privado, con metas claras y plazos definidos. De lo contrario, advirtieron, la región podría perder competitividad frente a otros destinos de inversión minera a nivel global.
El llamado de atención desde EXPO FOREDE 2026 deja en evidencia que el desarrollo de Atacama no depende solo de la riqueza mineral, sino de la capacidad de construir un ecosistema que sostenga la actividad productiva en el largo plazo. Las próximas decisiones en materia de transmisión eléctrica, política habitacional y formación de capital humano serán determinantes para que la inversión anunciada se materialice y genere beneficios concretos para las comunidades de la región.






