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Infraestructura eléctrica colapsa ante boom de energías renovables en Chile




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La infraestructura eléctrica en Chile enfrenta un momento crítico de congestión y saturación ante el masivo boom de energías renovables no convencionales, una situación que ha puesto en evidencia importantes desafíos estructurales para el sistema energético nacional. Según un reciente informe elaborado por la consultora Deloitte, las subestaciones y las líneas de transmisión del país no lograron evacuar aproximadamente 6.100 GWh de generación solar y eólica durante el año 2025, producto de severas restricciones en los puntos críticos de conexión encargados de transformar y transportar la energía hacia los centros de consumo de alta demanda.

Este escenario paradójico se instala en un contexto donde el territorio nacional ha demostrado un dinamismo transaccional sin precedentes en su matriz energética, acumulando más de 90 operaciones de fusiones y adquisiciones en activos solares, eólicos e hidroeléctricos durante los últimos doce años. El punto más álgido de transacciones se registró en 2021 con 20 operaciones, mientras que el año 2024 marcó un hito histórico al alcanzar los US$2.134 millones transados, concentrando el 43% del valor total de la última década en apenas tres años, impulsado por el interés de fondos globales y generadoras locales.

El cuello de botella en subestaciones y el rol de las baterías BESS

El problema principal radica en la capacidad operativa de los nodos logísticos que articulan la distribución eléctrica del país. Al respecto, Nicolás Ramos, Gerente de Corporate Finance y M&A en Deloitte, explicó que «las subestaciones son un punto crítico porque concentran la conexión y transformación de esa energía antes de transportarla hacia los centros de consumo». Esta limitación física provoca que los precios spot de la electricidad se acerquen a US$0/kWh durante las horas de mayor radiación solar, generando al mismo tiempo vertimientos nocturnos masivos por la imposibilidad de inyectar la oferta disponible tras la caída del sol.

Como respuesta directa a estas restricciones operativas, Chile se ha posicionado de manera destacada como líder mundial en la incorporación de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS), alcanzando una capacidad instalada capaz de guardar el 76% de la energía solar generada en 2025. Esta cifra supera ampliamente el rendimiento de naciones referentes en transición energética como Australia (53%), Estados Unidos (20%) y China (18%). Las compañías generadoras locales han debido modificar sus estrategias operativas, adjuntando masivamente sistemas BESS a sus parques solares para almacenar el excedente diurno y liberarlo durante la noche.

Proyecciones financieras y la demanda energética de la minería

De cara al mediano plazo, el informe advierte sobre transformaciones en la rentabilidad de los proyectos de almacenamiento. Ante la masificación de estos equipos, se prevé una disminución en el reconocimiento de potencia para los sistemas BESS independientes o «stand-alone», restándoles atractivo comercial y acelerando procesos de refinanciamiento de deudas en los activos operativos existentes, donde fondos de Private Equity jugarán un rol comprador clave.

Asimismo, la reactivación sostenida de la industria minera del cobre y el litio en el norte del país exigirá un suministro eléctrico robusto y continuo en el próximo lustro. Desde Deloitte concluyen que la urgente materialización de nuevas inversiones en líneas de transmisión y subestaciones eléctricas será el factor determinante para descongestionar el sistema, optimizar la rentabilidad de las iniciativas renovables y asegurar que el potencial energético de Chile no se pierda por restricciones físicas.