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Los sindicatos Distrito Centinela y Minera Esperanza ratificaron este fin de semana el nuevo contrato colectivo con Minera Centinela, operación de Antofagasta Minerals perteneciente al grupo Luksic, poniendo fin a la huelga que se extendió por diez días desde el 7 de octubre. La votación, que alcanzó una participación del 97,32% de los afiliados, respaldó el acuerdo con un contundente 94,49% de los sufragios, según informaron ambas organizaciones en un comunicado conjunto. El pacto beneficia a 709 trabajadores, equivalentes al 22% de la dotación propia de la compañía, e incluye un bono de término de conflicto de $24 millones, además de mejoras en sueldos base, bonos productivos y otros beneficios mensuales.
La negociación había ingresado en un punto crítico luego de que las partes cerraran sin acuerdo la instancia de mediación obligatoria. Sin embargo, el diálogo se retomó el 13 de octubre mediante una mediación voluntaria encabezada por la Dirección Regional del Trabajo de Antofagasta, lo que permitió destrabar las tratativas. El conflicto había generado expectación en el sector minero, no solo por su magnitud, sino porque se sumaba a otras negociaciones colectivas de alta relevancia, como la de Escondida, la mayor mina de cobre del mundo. Finalmente, la firma del contrato se concretó el sábado cerca de la medianoche, tras una exhaustiva revisión de las cláusulas por parte de los dirigentes sindicales.
Mediación voluntaria y acuerdo con foco en la equidad
El gerente general de Minera Centinela, Nicolás Rivera, reafirmó el compromiso de la compañía con la construcción de acuerdos responsables, respetando la autonomía de cada sindicato. Por su parte, los sindicatos destacaron que el acuerdo recogió la mayoría de sus demandas de equidad, lo que se tradujo en mejoras concretas en las condiciones laborales. El presidente del Sindicato Distrito Centinela, Héctor Iron Aguilera, confirmó que el contrato comenzó a regir el 1 de octubre y precisó que las mejoras incluyeron el sueldo base, los bonos productivos y otros beneficios mensuales, además del bono de término de conflicto de $24 millones. «Firmamos el sábado cerca de medianoche, luego de revisar las cláusulas», señaló el dirigente, quien valoró el respaldo de las bases durante todo el proceso.
La empresa, en tanto, valoró el entendimiento alcanzado y sostuvo que mantuvo la continuidad de sus operaciones durante los diez días de huelga, lo que permitió mitigar el impacto productivo. Fuentes del sector destacaron que la ratificación del contrato por amplia mayoría refleja la madurez de las relaciones laborales al interior de la compañía y la disposición de ambas partes a privilegiar el diálogo. El acuerdo también contempla aspectos relacionados con la equidad de género y condiciones de trabajo, aunque no se detallaron públicamente todas las cláusulas del documento.
Impacto en la industria minera y proyecciones
Con este acuerdo, se cierran dos de las negociaciones colectivas que más atención habían concitado en el sector minero chileno. El pasado miércoles 14 de octubre, el sindicato N°2 de Supervisores y Staff de Escondida logró un acuerdo de último minuto con su empleador, evitando así una huelga en la mayor mina de cobre del mundo. En ese caso, la empresa entregó una contrapropuesta que fue aceptada por un 64% de los votantes, luego de que ya se había agotado el período de mediación obligatoria. Ambos procesos evidencian la complejidad de las relaciones laborales en la gran minería y la importancia de los mecanismos de mediación para evitar paralizaciones prolongadas.
Para la Provincia del Huasco y la Región de Atacama, aunque la operación de Centinela se ubica en la Región de Antofagasta, el desenlace de esta negociación tiene un impacto indirecto en el clima laboral del sector minero nacional y en la estabilidad de las cadenas de suministro. La minería es un pilar fundamental de la economía chilena y los acuerdos alcanzados en grandes operaciones como Centinela y Escondida contribuyen a mantener la confianza de los inversionistas y la continuidad operativa. Se espera que las partes involucradas continúen trabajando en mesas de diálogo permanente para abordar los desafíos futuros, mientras los trabajadores retoman sus labores con las mejoras contractuales ya vigentes desde el 1 de octubre.












