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La industria minera chilena se consolidó como el sector con la mayor cartera de proyectos a la espera de aprobación ambiental, sumando una inversión de US$31.300 millones, de acuerdo con el informe diario de BNamericas. Esta cifra supera al sector energético y refleja la importancia estratégica de la minería para la economía nacional. La mayor parte de estos recursos se concentra en la región de Antofagasta, donde 13 proyectos mineros por un total de US$19.300 millones aguardan la decisión del organismo ambiental correspondiente.
Este liderazgo de la minería en la evaluación ambiental se produce en un contexto de creciente demanda global por minerales críticos como el cobre y el litio, fundamentales para la transición energética. Chile, como principal productor mundial de cobre, enfrenta el desafío de agilizar sus procesos de licenciamiento para no perder competitividad frente a otros países productores. La región de Antofagasta, epicentro de la gran minería del cobre, concentra la mayor parte de estas inversiones, lo que evidencia la importancia de esta zona para el desarrollo minero nacional.
Inversión minera en evaluación ambiental: el caso de Antofagasta
Según el reporte de BNamericas, los 13 proyectos mineros en la región de Antofagasta representan el 61,7% del total de la inversión en evaluación ambiental en el sector. Estos proyectos abarcan diversas etapas, desde la exploración hasta la construcción y operación, y su aprobación es crucial para mantener el ritmo de producción y satisfacer la demanda internacional. La autoridad ambiental debe evaluar aspectos como el impacto hídrico, la gestión de relaves y las emisiones, en un contexto de escrutinio público y de comunidades locales que exigen un desarrollo sostenible.
A nivel nacional, la cartera de proyectos mineros en evaluación ambiental incluye iniciativas de gran envergadura que podrían significar importantes ingresos fiscales y empleo. Sin embargo, los plazos de tramitación y la complejidad de los estudios de impacto ambiental son factores que inciden en la concreción de estas inversiones. En ese sentido, el sector minero ha solicitado en diversas ocasiones mejorar la eficiencia de los procesos regulatorios, sin sacrificar la rigurosidad ambiental.
Desafíos energéticos y de infraestructura en la región
Mientras Chile avanza en su agenda minera, otros países de la región enfrentan desafíos en materia de energía e infraestructura. En México, el banco Banamex advirtió que llevar energía hasta donde se ubica la inversión, más que generarla, es la verdadera prueba para los centros de datos, cuya potencia de TI podría multiplicarse por seis hasta 2031, alcanzando cerca de 1.730 MW. Esta problemática se ejemplifica en Querétaro, donde una carga adicional de aproximadamente 1.100 MW, equivalente al 72% de la demanda máxima del estado el año pasado, competiría por la capacidad disponible con otras industrias si no se construyen nuevas líneas y subestaciones.
En Brasil, el Ministerio de Transportes planea llevar al mercado en 2027 17 contratos e iniciativas ferroviarias que suman cerca de 160.000 millones de reales (US$32.000 millones), una cartera similar a la que no avanzó como se esperaba este año. Detrás de este tropiezo están modelos contractuales que «aún necesitan perfeccionarse para que las cuentas cierren», según declaró a BNamericas Paulo Dantas, abogado especializado en infraestructura y project finance de Castro Barros Advogados. En Argentina, dos gobernadores solicitan obras que quedaron fuera de la concesión de la hidrovía Paraná-Paraguay: Axel Kicillof, de Buenos Aires, quiere el dragado del canal Magdalena, mientras que Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, busca llevar el dragado hasta Concordia, en el río Uruguay. Kicillof también presentó un plan portuario de cinco años, con US$236 millones en dragados y cerca de US$700 millones en terminales privadas.
En Perú, la falta de contratos de compraventa de energía de largo plazo frena nuevos proyectos de generación, que los necesitan para garantizar financiamiento, según Carlos Gomero, socio de la consultora local LQG Energy & Mining Consulting. La escasez proviene de clientes tan convencidos de que el suministro nunca faltará que pocos firman contratos largos. La mayoría se sitúa entre cinco y siete años, un plazo demasiado corto para convencer a los bancos. Estos desafíos regionales contrastan con la posición de Chile, que busca mantener su liderazgo minero mediante la atracción de inversiones y la mejora de sus procesos regulatorios.
Para la Provincia del Huasco y la Región de Atacama, el dinamismo de la inversión minera en Chile representa una oportunidad para el desarrollo de proveedores locales y la generación de empleo, aunque también plantea desafíos en materia de infraestructura y sostenibilidad. La comuna de Vallenar, como capital provincial, y los puertos de Huasco y Caldera podrían verse beneficiados por el aumento de la actividad minera en el norte del país, siempre que se resuelvan las brechas logísticas y energéticas. En tanto, el debate sobre el suministro energético para centros de datos y la necesidad de infraestructura ferroviaria en Brasil y Argentina son ejemplos de cómo la región requiere soluciones integrales para sostener su crecimiento.












