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El Congreso argentino se convirtió en el escenario de una nueva controversia diplomática con Chile. El excanciller Santiago Cafiero impulsó un proyecto de resolución para solicitar la comparecencia del embajador chileno en Argentina, Gonzalo Uriarte, con el fin de que explique los alcances de la futura ruta marítima comercial que abrirá el mercante Navstar, de la naviera Eastern Island, desde Punta Arenas hacia las islas Malvinas/Falkland. La iniciativa, presentada por diputados peronistas, busca conocer la posición oficial del Gobierno de Chile respecto de la anunciada apertura de esta conexión, particularmente en relación con la posibilidad de que se utilice para abastecer operaciones de exploración o explotación de hidrocarburos en territorios cuya soberanía se disputan Argentina y el Reino Unido.
La noticia, difundida por el medio especializado Infodefensa y replicada por La Tercera, adquiere relevancia en el contexto de las tensas relaciones bilaterales entre Santiago y Buenos Aires en torno a la cuestión de las islas del Atlántico Sur. La ruta marítima, que sería operada por el buque Danstar —un mercante de 72 metros de eslora—, tiene previsto transportar alimentos y provisiones hacia las islas. Sin embargo, existen reportes de que la nave podría ser interceptada o capturada por Argentina al ingresar en el área de las 12 millas náuticas de su mar territorial, lo que añade un componente de riesgo a la operación y explica la urgencia de los legisladores por esclarecer los términos del acuerdo.
El proyecto de resolución y la preocupación por la ruta marítima
Los diputados argentinos buscan esclarecer si las autoridades chilenas participaron en la autorización de la operación y si existe algún vínculo entre el servicio de transporte marítimo y los proyectos de explotación petrolera que se desarrollan en las cercanías del archipiélago. Como fundamento de la iniciativa, invocaron las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, ambos textos que respaldan el llamado a encontrar una solución negociada entre Reino Unido y Argentina por la soberanía de las islas del Atlántico Sur. La comparecencia del embajador Uriarte permitiría a los legisladores obtener información de primera fuente sobre la posición chilena y despejar las dudas sobre el rol de Chile en esta operación comercial.
El proyecto de resolución no es vinculante, pero constituye una señal política de la preocupación argentina por lo que consideran una posible vulneración de sus derechos soberanos. La ruta marítima, que uniría Punta Arenas con las islas, podría convertirse en un canal logístico permanente para el abastecimiento de las islas, lo que a juicio de los legisladores peronistas podría fortalecer la presencia británica en el archipiélago y dificultar las negociaciones por la soberanía. Además, la posibilidad de que el buque sea interceptado en aguas argentinas genera un escenario de conflicto que las autoridades chilenas deberían aclarar.
Impacto diplomático y proyecciones de la controversia
La solicitud de comparecencia del embajador chileno se produce en un momento de especial sensibilidad en la relación bilateral. Chile y Argentina comparten una extensa frontera y mantienen vínculos comerciales y políticos estrechos, pero la cuestión de Malvinas ha sido históricamente un tema delicado. La decisión de la naviera Eastern Island de abrir esta ruta desde Punta Arenas, en la Región de Magallanes, podría interpretarse como un gesto de apoyo a la posición británica, lo que sin duda generará roces diplomáticos. El Gobierno chileno no se ha pronunciado oficialmente sobre el particular, pero se espera que en los próximos días entregue su versión de los hechos.
El impacto de esta controversia trasciende el ámbito bilateral y se inserta en el contexto de las relaciones entre América Latina y el Reino Unido. La ruta marítima podría ser utilizada para el abastecimiento de las islas, pero también para el desarrollo de actividades económicas en la zona, como la exploración de hidrocarburos. Los diputados argentinos buscan evitar que Chile se convierta en un actor que legitime la presencia británica en el Atlántico Sur. La comparecencia del embajador Uriarte, de concretarse, permitirá a los legisladores argentinos obtener información clave sobre los alcances de la operación y la posición oficial de Chile, lo que podría derivar en nuevas acciones diplomáticas o en un llamado a consultas. Por ahora, la pelota queda en la cancha del Ejecutivo chileno, que deberá responder a las inquietudes argentinas y definir su postura frente a esta nueva ruta comercial.
















