Puedes cambiar la voz (gratis). Primero lee el título y luego la noticia.
El acceso a la minería y los modelos jurídicos que lo regulan en Chile y Mongolia son el eje de un análisis firmado por Gastón Fernández Montero, profesor de Derecho Minero y miembro de la Comisión Redactora del Código Minero chileno actual, publicado por la Revista Minera Crisol. En su columna, el especialista sostiene que la minería, como actividad estratégica, refleja en cada país no solo su riqueza geológica, sino también la forma en que el Estado organiza jurídicamente el acceso a los recursos. El texto invita a reflexionar sobre cómo dos naciones con realidades geográficas y económicas distintas abordan un desafío común: regular la exploración y explotación de sus minerales.
Chile, reconocido como el principal productor mundial de cobre, posee una tradición minera centenaria y un marco legal que ha evolucionado desde el Código de Minería de 1983, con reformas posteriores. Mongolia, por su parte, ha emergido en las últimas décadas como un actor relevante en la producción de cobre y carbón, especialmente tras la entrada en operación de grandes yacimientos como Oyu Tolgoi. Ambos países dependen significativamente de la inversión extranjera y enfrentan el reto de equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental y los derechos de las comunidades locales. El análisis de Fernández Montero se enmarca en un contexto global donde la demanda de minerales críticos para la transición energética presiona a los Estados a revisar sus legislaciones.
El modelo jurídico chileno y su influencia en la región de Atacama
En el caso chileno, el acceso a la minería se estructura a través de un sistema de concesiones mineras regulado por el Código de Minería, que distingue entre concesiones de exploración y de explotación. Este marco ha sido destacado por su estabilidad y por otorgar certeza jurídica a los inversionistas, aunque también ha sido objeto de críticas por parte de sectores que demandan mayor participación estatal y beneficios para las comunidades. La Región de Atacama, y en particular la Provincia del Huasco, es un ejemplo de la aplicación de este modelo, con proyectos de gran escala como Caserones y la mina El Morro, además de una importante actividad de pequeña minería. La convivencia entre la gran industria y los pirquineros ha generado tensiones y desafíos regulatorios que el Código Minero busca abordar.
Fernández Montero, como miembro de la Comisión Redactora del Código Minero, ha tenido un rol directo en la discusión sobre las modificaciones al sistema. Si bien el texto no incluye declaraciones textuales adicionales, su análisis sugiere que el modelo chileno se caracteriza por un equilibrio entre la iniciativa privada y el rol del Estado como garante de las reglas del juego. En contraste, Mongolia ha desarrollado un sistema que algunos expertos describen como más centralizado, con una participación estatal más activa a través de la empresa Erdenes Mongol y un marco legal que ha sido reformado en varias ocasiones para adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado y a las demandas sociales.
Impacto y proyecciones para la industria minera
La comparación entre ambos modelos jurídicos adquiere relevancia en un momento en que la industria minera global enfrenta presiones para aumentar la producción de cobre y litio, minerales esenciales para la electrificación y la descarbonización. Chile, con su vasta experiencia y su marco legal consolidado, busca mantener su liderazgo, mientras que Mongolia intenta atraer inversiones y desarrollar su sector minero de manera sostenible. El análisis de Fernández Montero aporta elementos para entender cómo las decisiones jurídicas influyen en la competitividad de los países y en la distribución de los beneficios de la actividad extractiva.
Para la Región de Atacama y la Provincia del Huasco, las conclusiones de este tipo de estudios son relevantes porque permiten evaluar la efectividad del modelo chileno y anticipar posibles ajustes regulatorios. La minería es el motor económico de la zona, y cualquier cambio en el acceso a los recursos puede tener efectos directos en el empleo, la inversión y los ingresos fiscales. El debate sobre el royalty minero y la reciente creación del Instituto Nacional de Litio y Salares son ejemplos de cómo la discusión jurídica se traduce en políticas concretas que impactan en el territorio. La columna de Fernández Montero invita a los actores locales a estar atentos a las experiencias internacionales y a participar en la construcción de un marco legal que promueva un desarrollo minero inclusivo y sustentable.












