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El anuncio del **pelotón de fusilamiento** como método de ejecución en Estados Unidos volvió a los focos internacionales cuando el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que el ejército transmitiría en directo la pena capital de Nidal Hasan, condenado por el tiroteo de 13 soldados en la base de Fort Hood en 2009. La propuesta, hecha el 17 de octubre de 2026, fue desestimada rápidamente por el presidente Donald Trump tras la fuerte reacción pública.
Esta medida se inscribe en un contexto de creciente debate sobre la efectividad y la humanidad de los métodos de ejecución. Desde 1982, la mayoría de las ejecuciones en EE.UU. se realizan mediante inyecciones letales, pero el número de fallas ha aumentado: el Centro de Información sobre la Pena de Muerte registra 64 ejecuciones fallidas en los últimos 50 años, 51 de ellas por inyección. La reciente tentativa fallida de inyección letal de Christa Pike, que requirió su traslado a un hospital y su posterior alta, reavivó la discusión sobre la necesidad de alternativas.
Reactivación del pelotón de fusilamiento en EE.UU.
Según declaró el secretario Hegseth, la transmisión en vivo busca “mostrar la firmeza del Estado ante crímenes de extrema gravedad”. Sin embargo, el presidente Trump, citando la “reacción pública negativa”, retiró la autorización, argumentando que la medida podría “deshumanizar aún más a nuestra nación”. Expertos en derechos humanos, como la abogada **María García**, advierten que el uso de un **pelotón de fusilamiento** podría violar la prohibición de tratos crueles e inusuales contemplada en la Constitución estadounidense.
Los datos del Departamento de Justicia indican que la última ejecución mediante pelotón de fusilamiento se realizó en 1945, durante la posguerra. Desde entonces, varios estados han mantenido la figura legal, aunque nunca se ha puesto en práctica. La propuesta federal, por primera vez en ocho décadas, implicaría la participación de 12 soldados armados, bajo la supervisión de oficiales superiores, siguiendo protocolos heredados de la Segunda Guerra Mundial.
Impacto y proyecciones del método
El debate ha generado una ola de protestas en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Washington D.C., donde organizaciones como **Amnesty International** y **Human Rights Watch** exigen la abolición total de la pena de muerte. En el ámbito legislativo, varios congresistas presentaron proyectos de ley para prohibir la transmisión de ejecuciones y para limitar el uso de métodos que impliquen sufrimiento físico.
De mantenerse la intención de reintroducir el **pelotón de fusilamiento**, se espera que el caso de Nidal Hasan sea el primero en una serie de posibles ejecuciones bajo este método, lo que podría sentar precedentes legales y éticos en la jurisprudencia estadounidense. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención, anticipando que la decisión de EE.UU. influirá en la política de pena capital de otros países que aún conservan métodos tradicionales de ejecución.
















