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SAMSARA: música electrónica, Desierto Florido y las preguntas que aún esperan respuesta en Vallenar

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Un festival de 12 horas anunciado para Chehueque abrió un debate que va mucho más allá de una fiesta

VALLENAR, 24 de septiembre de 2026. — Durante las últimas horas, el nombre de SAMSARA comenzó a ocupar espacios en medios nacionales y redes sociales por una razón que trasciende a la música electrónica.

El evento está anunciado para el 10 de octubre de 2026, en el sector Chehueque, comuna de Vallenar, y contempla una jornada de aproximadamente 12 horas, con la participación anunciada de DJ nacionales e internacionales de renombre.

La controversia surgió después de que la actividad fuera promocionada inicialmente como el “Festival Oficial del Desierto Florido”, vinculando explícitamente la experiencia musical con uno de los fenómenos naturales más reconocidos de la Región de Atacama.

Posteriormente, esa promoción fue retirada y la organización comenzó a presentar el encuentro como una actividad privada que se desarrollaría dentro de un recinto cerrado y delimitado.

Pero las preguntas ya estaban instaladas.

¿Dónde exactamente se realizará?

¿Qué permisos requiere?

¿Cuál será el aforo?

¿Qué medidas de seguridad contempla?

¿Existe un plan específico para evitar impactos sobre flora y fauna?

¿La actividad se encuentra fuera de zonas de protección, pero dentro de un área donde existe floración?

Y quizás la pregunta central:

¿Es suficiente que un evento se realice dentro de un recinto privado para descartar cualquier preocupación ambiental cuando el propio concepto promocional del evento estuvo inicialmente asociado al Desierto Florido?


SAMSARA: ¿qué es el evento que está en el centro de la controversia?

SAMSARA es presentado como un ciclo o experiencia de música electrónica organizado por Samsara Events.

La propuesta anunciada para Vallenar contempla una extensa jornada musical, comenzando durante la tarde y continuando hasta la noche, con DJ nacionales e internacionales.

La organización ha descrito la experiencia como una combinación entre música, paisaje y naturaleza.

De acuerdo con antecedentes publicados por medios nacionales, la actividad se desarrollaría en el sector Chehueque y específicamente en un recinto privado identificado por The Clinic como la destilería Jahir Saba. La organización, por su parte, ha sostenido que el evento se realizará íntegramente dentro de un espacio privado, cerrado y delimitado, acondicionado para recibir público, con áreas destinadas a escenario, servicios, producción y circulación.

El organizador Jahir Saba también defendió públicamente la iniciativa, señalando que SAMSARA nace desde una motivación personal vinculada al lugar y a la intención de mostrar Atacama a personas provenientes de distintos lugares.

Por lo tanto, existe una diferencia que resulta fundamental para comprender la discusión:

una cosa es realizar una actividad dentro de un recinto privado y otra distinta es determinar si las características, dimensiones, infraestructura, tránsito y funcionamiento de esa actividad pueden generar efectos sobre el entorno que la rodea.


La primera publicidad y el cambio posterior

Uno de los elementos que explica la dimensión que adquirió la polémica fue la primera promoción del evento.

En ella, SAMSARA apareció asociado directamente al concepto de “Festival Oficial del Desierto Florido”.

Además, en una de las primeras piezas publicitarias aparecieron los logotipos de organismos públicos, entre ellos el Gobierno Regional de Atacama, Sernatur y ProChile.

Posteriormente, esa publicación fue retirada.

Los organismos mencionados salieron públicamente a aclarar que no participan, patrocinan ni auspician el evento.

El Gobierno Regional de Atacama descartó categóricamente cualquier participación, mientras Sernatur también señaló que no forma parte de la organización.

La propia difusión también experimentó cambios después de los cuestionamientos, pasando de una comunicación fuertemente vinculada al Desierto Florido a una explicación centrada en la realización de la actividad dentro de un recinto privado y delimitado.

Ese cambio es relevante porque explica parte de las interrogantes que hoy buscan aclarar las autoridades.


El Desierto Florido no es simplemente un paisaje

Para comprender por qué la ubicación provoca preocupación, primero hay que entender qué es aquello que se busca proteger.

CONAF explica que el Desierto Florido corresponde a la emergencia de más de 200 especies de plantas anuales y geófitas, fenómeno que ocurre cuando determinadas lluvias invernales generan las condiciones necesarias para que semillas, bulbos, rizomas y otras estructuras que permanecen bajo tierra entren nuevamente en actividad.

No se trata, por lo tanto, solamente de flores visibles sobre la superficie.

Debajo del terreno existe un sistema biológico que permanece en estado de latencia durante los períodos secos.

CONAF advierte que incluso cuando una zona parece no tener vegetación visible, bajo el sustrato pueden existir estructuras vegetales e invertebrados que forman parte del ecosistema. Por esta razón recomienda no abandonar caminos ni ingresar con vehículos a sectores no habilitados.

En el Parque Nacional Desierto Florido, por ejemplo, CONAF registra especies como el cuerno de cabra, copao, cactus gatito, clavel del aire, pata de guanaco, añañuca amarilla, suspiro y terciopelo, además de diversas especies de fauna nativa.

Pero el fenómeno no se limita exclusivamente a los parques nacionales.

Y ahí aparece una diferencia que será importante determinar en el caso SAMSARA:

estar fuera de un área protegida no significa necesariamente que el terreno carezca de valor ecológico.


Una flor puede representar mucho más que una flor

En 2025, CONAF Atacama debió realizar un llamado especial después de que se difundieran imágenes de personas manipulando y pisoteando ejemplares de garra de león, una especie endémica del desierto costero de Huasco.

La institución explicó entonces que la manipulación de las flores puede alterar procesos de polinización y que el pisoteo puede romper tallos y afectar el ciclo reproductivo de las plantas.

CONAF también señaló que acciones como el tránsito de motocicletas sobre zonas floridas o el desplazamiento de personas para obtener fotografías pueden comprometer la conservación del fenómeno.

La advertencia oficial es clara:

no pisar las plantas, no manipularlas, no cortar flores, no recolectar semillas ni bulbos y utilizar solamente caminos y senderos establecidos.

Además, CONAF recomienda evitar ruidos excesivos y música fuerte y respetar la fauna silvestre.

Y esto introduce una segunda dimensión en el caso SAMSARA:

el problema potencial no necesariamente estaría limitado al lugar donde se instala un escenario.

También deben considerarse accesos, estacionamientos, tránsito vehicular, desplazamiento de asistentes, generación de residuos, iluminación nocturna, ruido y circulación fuera de las áreas habilitadas.


¿Qué ha ocurrido en otros lugares?

La preocupación por el impacto de eventos musicales sobre ecosistemas naturales no es exclusiva de Atacama.

Existen investigaciones científicas y evaluaciones ambientales realizadas en distintos lugares del mundo que permiten identificar algunos de los factores que deben ser considerados cuando grandes cantidades de personas se concentran durante horas en espacios naturales o seminaturales.

Uno de los casos más documentados corresponde al festival Burning Man, desarrollado en el desierto de Nevada, Estados Unidos.

En su evaluación ambiental, la Oficina de Administración de Tierras de Estados Unidos, BLM, identificó potenciales efectos relacionados con ruido, iluminación artificial, emisiones, polvo, tráfico, degradación del suelo y perturbación de fauna, incluyendo aves migratorias. El documento señala que estos impactos pueden aumentar en relación con el número de participantes.

No significa que SAMSARA vaya a producir esos mismos impactos.

Significa algo diferente:

son variables ambientales conocidas que deben evaluarse cuando se organiza un evento de estas características en un ambiente desértico.


La noche también importa

Una fiesta electrónica tiene una característica que la diferencia de una actividad turística convencional: puede extenderse durante la noche.

Y la noche transforma completamente las condiciones ambientales.

Un estudio científico publicado en Scientific Reports analizó el efecto de la iluminación de un gran festival musical Lollapalooza Berlín 2016 sobre el cielo nocturno.

Los investigadores detectaron que durante el evento la luminancia cenital aumentó localmente hasta ocho veces, mientras la iluminancia aumentó aproximadamente un 50% en el punto de observación estudiado.

La investigación no estudió el Desierto Florido ni SAMSARA.

Pero demuestra experimentalmente que un festival musical puede producir un cambio medible en las condiciones lumínicas nocturnas del entorno.

Y en un ecosistema donde existe fauna nocturna, la pregunta ambiental pasa a ser inevitable:

¿Qué sistema de iluminación utilizará SAMSARA, durante cuánto tiempo y hacia dónde estarán orientadas las fuentes luminosas?


El sonido tampoco termina en el escenario

La música electrónica puede generar niveles sonoros elevados durante varias horas.

En Italia, investigadores analizaron mediante un diseño científico de comparación antes-después el efecto de un festival musical al aire libre sobre comunidades de aves.

El estudio encontró que después del evento disminuyeron determinados indicadores de riqueza y diversidad de aves en el sitio donde se realizó la actividad, mientras que en el sitio de control esos indicadores aumentaron. Los investigadores identificaron al estornino como una de las especies más sensibles en ese estudio.

Nuevamente, esto no permite afirmar que SAMSARA vaya a producir el mismo efecto.

Pero sí permite establecer que el ruido producido por eventos musicales puede constituir una variable ambiental que merece evaluación cuando existen comunidades de fauna cercanas.

Una investigación publicada en 2025 también analizó murciélagos durante festivales musicales al aire libre y encontró una reducción de la actividad de determinadas especies durante las horas de los conciertos, además de cambios en sus horarios de actividad. Los autores plantearon que la combinación de ruido e iluminación puede ser relevante para la fauna nocturna.


El suelo: el impacto que muchas veces no se ve

En un ecosistema desértico, el terreno puede parecer vacío.

Pero precisamente ahí puede estar una de las mayores dificultades para evaluar el impacto.

CONAF advierte que bajo el sustrato del Parque Nacional Desierto Florido existen estructuras de plantas e invertebrados en estado de latencia.

Por eso no solamente preocupa pisar una flor visible.

También preocupa el tránsito de vehículos y personas fuera de caminos establecidos.

En consecuencia, para analizar SAMSARA no bastaría con preguntar:

“¿El escenario estará sobre flores?”

También habría que preguntar:

  • ¿Dónde se estacionarán los vehículos?
  • ¿Qué caminos utilizarán los asistentes?
  • ¿Cuántas personas circularán?
  • ¿Habrá zonas de camping?
  • ¿Dónde estarán los baños?
  • ¿Dónde se instalarán generadores eléctricos?
  • ¿Por dónde ingresarán camiones y proveedores?
  • ¿Dónde se instalarán barras, escenarios, baños y estructuras?
  • ¿Qué ocurrirá con los residuos?
  • ¿Existirá vigilancia para impedir que asistentes abandonen el recinto delimitado?
  • ¿Qué sucederá al finalizar el evento?

Son preguntas ambientales y también preguntas de seguridad.


¿Y qué pasa con la fauna?

CONAF registra en el ecosistema del Parque Nacional Desierto Florido especies como lagartijas, iguana chilena, bandurria, aguilucho, pequén, chorlo de campo, minero, cururo, ratón de las dunas, guanaco del norte y zorro chilla.

No estamos afirmando que todas esas especies estén presentes en Chehueque.

No existe, con los antecedentes públicos revisados para este reportaje, información suficiente para afirmar qué especies específicas se encuentran actualmente en el punto exacto donde se pretende realizar SAMSARA.

Ese precisamente es uno de los antecedentes que sería relevante conocer.

Una evaluación seria debería permitir responder:

¿Qué especies están presentes en el área de influencia directa e indirecta del evento y qué medidas se adoptarán para evitar su perturbación?


Un evento privado también está sujeto a reglas

Existe además una dimensión administrativa que no puede quedar fuera del análisis.

La legislación chilena define como evento masivo aquellos eventos capaces de producir una amplia concentración de asistentes, considerando en principio aquellos cuya concurrencia estimada supera las 3.000 personas.

Pero la propia Ley N.º 21.659 contempla que actividades con menos de 3.000 asistentes también pueden quedar sujetas a estas disposiciones cuando, por sus características, lugar, público, fecha o circunstancias ambientales, requieran medidas especiales para evitar riesgos o alteraciones a la seguridad y el orden público.

La normativa vigente establece además que los eventos masivos deben contar con un plan de seguridad y contempla coordinación con organismos como Carabineros y SAMU, entre otras medidas, según el nivel de riesgo determinado.

Por eso, que el terreno sea privado no responde por sí solo todas las preguntas relacionadas con autorización y seguridad.


La fiscalización llega ahora a la mesa

En medio de esta controversia, el diputado por Atacama Juan Santana presentó oficios ante la Delegación Presidencial Regional y CONAF.

El objetivo anunciado es obtener antecedentes sobre las autorizaciones, aforo, condiciones de seguridad y medidas de fiscalización del evento, además de conocer la ubicación exacta y su eventual relación con sectores de floración.

Santana sostuvo que el propósito de sus requerimientos es conocer oficialmente bajo qué condiciones se realizará la actividad y cómo se garantizará la protección del patrimonio natural.

Esto significa que una parte importante de las preguntas que hoy circulan en redes sociales deberán comenzar a responderse mediante documentos oficiales.


Una precisión fundamental: no existe autorización, pero tampoco existe todavía un daño demostrado

En medio de la discusión pública es importante separar hechos de conclusiones.

Los antecedentes publicados hasta este 24 de septiembre de 2026 indican que medios nacionales han reportado que SAMSARA no contaría actualmente con la autorización de la Delegación Presidencial Regional ni con participación del Gobierno Regional de Atacama.

Al mismo tiempo, CONAF ha señalado, según información recogida por BioBioChile, que el evento se desarrollaría fuera de sus áreas protegidas.

La organización sostiene que se trata de un recinto privado, cerrado y delimitado.

Por lo tanto, no corresponde afirmar hoy que SAMSARA haya provocado daño a la flora o fauna.

El evento todavía no se realiza.

La discusión actual es otra:

si las condiciones de realización, permisos, aforo, infraestructura, tránsito, ruido, iluminación y medidas de protección son suficientes para evitar que ese daño ocurra.


Las preguntas que quedan abiertas

A pocos días del evento, el caso SAMSARA deja una serie de interrogantes que deberían poder ser respondidas con antecedentes oficiales:

1. ¿Cuál es el aforo autorizado o solicitado?

2. ¿Qué permisos han sido ingresados y ante qué organismos?

3. ¿Existe autorización de la Delegación Presidencial Regional?

4. ¿Qué plan de seguridad fue presentado?

5. ¿Qué medidas contempla Carabineros?

6. ¿Qué sistema de atención de emergencias médicas estará disponible?

7. ¿Existe un estudio o informe sobre flora y fauna del lugar?

8. ¿Cuál es exactamente el polígono donde se desarrollará la actividad?

9. ¿Existen sectores de floración dentro o próximos al área de influencia?

10. ¿Por dónde circularán los vehículos?

11. ¿Cómo se controlará que los asistentes no salgan de las zonas habilitadas?

12. ¿Qué niveles de ruido se permitirán y cómo serán monitoreados?

13. ¿Qué sistema de iluminación se utilizará durante la noche?

14. ¿Qué medidas existen para evitar afectación de fauna nocturna?

15. ¿Cómo se manejarán residuos, aguas servidas y baños?

16. ¿Qué ocurrirá con el terreno una vez terminada la actividad?


SAMSARA no es solamente una fiesta

La controversia de Vallenar plantea una discusión bastante más amplia.

Atacama busca desarrollar turismo, actividades culturales, emprendimientos y experiencias capaces de atraer visitantes.

Pero al mismo tiempo posee ecosistemas extraordinariamente frágiles y fenómenos naturales cuya existencia depende de condiciones ambientales muy específicas.

El desafío no necesariamente está en decidir entre turismo o conservación.

El verdadero desafío consiste en determinar si una actividad turística o cultural puede realizarse sin comprometer aquello que precisamente pretende mostrar.

Y en este caso existe una paradoja evidente:

el mismo fenómeno natural que convirtió al Desierto Florido en un atractivo turístico puede ser también aquello que necesita mayor protección frente al aumento de visitantes.

CONAF ha sido explícita en sus recomendaciones: utilizar caminos establecidos, no pisar ni manipular flores, no recolectar semillas o bulbos, respetar la fauna, evitar ruidos excesivos y retirar los residuos generados durante las visitas.

SAMSARA tendrá ahora que demostrar, mediante sus medidas concretas y las autorizaciones correspondientes, cómo pretende compatibilizar una jornada de 12 horas de música electrónica con ese entorno.


El verdadero reportaje recién comienza

La fiesta está anunciada para el 10 de octubre.

Pero antes de esa fecha existe una etapa que será determinante: conocer los documentos.

Porque una fotografía promocional puede generar polémica.

Un comunicado puede generar respuestas.

Las redes sociales pueden generar opiniones.

Pero serán los permisos, planes de seguridad, ubicación exacta, aforo, medidas ambientales y fiscalizaciones los que finalmente permitirán conocer bajo qué condiciones se pretende realizar SAMSARA.

Y hay una última pregunta que probablemente permanecerá hasta que esos antecedentes estén sobre la mesa:

¿Puede una experiencia diseñada para mostrar la belleza del Desierto Florido convivir realmente con el mismo ecosistema que busca convertir en parte de su atractivo?

La respuesta no debería depender de una publicación en Instagram, de una opinión política ni de una discusión en redes sociales.

Debería surgir de los antecedentes técnicos, de las autorizaciones correspondientes y de la capacidad de garantizar que, cuando termine la música, el desierto siga exactamente donde estaba antes de que comenzara.


Fuentes consultadas

  • CONAF — Desierto Florido 2026: características del fenómeno y recomendaciones oficiales para visitantes.
  • CONAF — Parque Nacional Desierto Florido: flora, fauna, protección del suelo y restricciones de tránsito y ruido.
  • CONAF Atacama — protección de flora y fauna: antecedentes sobre daños por pisoteo y tránsito durante el Desierto Florido.
  • Ley N.º 21.659: definición y regulación de eventos masivos en Chile.
  • Resolución Exenta N.º 772/2026: clasificación de riesgos y medidas mínimas de seguridad para eventos masivos.
  • BioBioChile, 23 de septiembre de 2026: antecedentes sobre SAMSARA, organización, promoción inicial y situación administrativa.
  • The Clinic, 23 de septiembre de 2026: antecedentes sobre ubicación y situación de autorizaciones.
  • Cooperativa, 24 de septiembre de 2026: antecedentes sobre el evento y posición de los organizadores.
  • Estudio publicado en Scientific Reports (2024): medición de contaminación lumínica asociada a un gran festival musical.
  • Environmental Pollution (2024): estudio sobre cambios en comunidades de aves después de un festival musical al aire libre.
  • Ecological Solutions and Evidence (2025): estudio sobre cambios en actividad de murciélagos durante festivales musicales.
  • BLM, Estados Unidos — Environmental Impact Statement de Burning Man: evaluación de ruido, iluminación, tráfico, suelo y fauna en un evento masivo desarrollado en ambiente desértico.
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