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Vuelco en macabro crimen en Maipú: Detienen a mujer que simuló inocencia tras descuartizamiento de su pareja

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Un impactante vuelco judicial ha remecido la opinión pública nacional tras confirmarse la detención de Marcela Carabantes, mujer que durante más de dos años sostuvo una elaborada mentira respecto al crimen en Maipú que terminó con la vida de su pareja, David Cornejo Reyes, de 61 años. La Brigada de Homicidios de la PDI Chile logró establecer que la mujer no solo fue testigo de los hechos, sino que participó activamente en el asesinato y posterior descuartizamiento de la víctima, contradiciendo su mediático relato donde aseguraba haber entregado a su propio hijo a la justicia por una cuestión de valores.

Los hechos se remontan al 15 de abril de 2023, en un domicilio de la calle El Olimpo, en la Región Metropolitana. En aquel entonces, el hallazgo de restos humanos dentro de un carro de feria y una maleta conmocionó a los vecinos de la comuna. La investigación inicial se centró en Renato Barraza Caravantes, hijo de Marcela, quien fue sindicado como el único autor material de las 110 puñaladas y el posterior cercenamiento del cuerpo utilizando un serrucho. Sin embargo, las nuevas pericias científicas y el análisis de cámaras de seguridad permitieron a los detectives reconstruir una realidad mucho más compleja y siniestra detrás de este crimen en Maipú.

Un relato de engaños ante la opinión pública

Durante el proceso inicial, Marcela Carabantes compareció ante diversos medios de comunicación, incluyendo programas de televisión abierta, donde juró inocencia de manera vehemente. En sus declaraciones, la mujer afirmaba que su hijo había actuado en defensa propia tras una supuesta agresión de Cornejo. «Yo jamás mataría a alguien», llegó a declarar frente a las cámaras, intentando desviar cualquier sospecha sobre su participación en las maniobras para ocultar el cadáver. No obstante, el trabajo de inteligencia de la PDI Chile en San Antonio permitió su captura tras detectar inconsistencias insalvables en su testimonio y evidencia biológica que la posiciona en la escena del crimen colaborando en el ataque.

El subprefecto Óscar Alvarado, jefe de la Brigada de Homicidios Metropolitana, detalló en su momento que el empadronamiento de testigos y el registro de imágenes fueron fundamentales para establecer la dinámica del suceso. Según los nuevos antecedentes de la fiscalía, la mujer habría estado presente y habría facilitado los elementos para el descuartizamiento, participando activamente en la limpieza del sitio del suceso para eliminar rastros hemáticos. La brutalidad del ataque, que incluyó asfixia y múltiples heridas cortopunzantes, sugiere una planificación que involucra a ambos imputados, descartando la tesis de la acción solitaria del joven de 19 años.

Pruebas científicas y el giro del crimen en Maipú

La detención de Carabantes en la Región de Valparaíso marca el cierre de una etapa investigativa donde la simulación y el engaño fueron la tónica. La comunidad de Maipú, que aún recuerda con horror el hallazgo de los restos de David Cornejo, ha seguido de cerca este caso que pone de manifiesto la frialdad con la que se actuó tras el homicidio. Entre los elementos clave que permitieron este vuelco se encuentran:

  • Análisis de georreferenciación de teléfonos móviles durante la noche del crimen.
  • Contradicciones en las declaraciones de los vecinos respecto a los ruidos escuchados en la vivienda.
  • Hallazgo de nuevas pruebas materiales en el inmueble que vinculan directamente a la mujer con las herramientas utilizadas.

Actualmente, Marcela Carabantes enfrenta cargos por homicidio calificado y se encuentra bajo la medida cautelar de prisión preventiva, al igual que su hijo. El Ministerio Público ha solicitado la pena máxima, considerando la alevosía y el parentesco con la víctima. Este caso deja una profunda huella en la crónica roja nacional, no solo por la crueldad del acto físico, sino por la manipulación mediática ejercida por una de las autoras para eludir la acción de la justicia chilena.