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La sociedad chilena es muy diversa y, según expertos, se ha formado en base a la migración. En 2010, según datos de Naciones Unidas, los inmigrantes en Chile eran 369.436, cifra que subió a 469.436 en 2015, un alza del 27%. En simple, significa que Chile puede llegar a tener más extranjeros en su territorio que chilenos por fuera de él.  Entonces, ¿por qué nuestra ley sólo regula la permanencia, la entrada y la salida de extranjeros ¿qué pasa con sus Derechos? 1.- Chile tiene la ley de migraciones más antigua de Latinoamérica La actual ley fue dictada en 1975, en el marco de la doctrina de la seguridad interior del Estado. Argentina en 2004, Uruguay en 2008, Bolivia en 2013, Ecuador, Perú y Brasil en 2017. 2.- La actual normativa migratoria desconoce los derechos de los migrantes que llegan a Chile Contrariamente, el Mercosur, la Comunidad Andina, Unasur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) promueven los principios de la no criminalización de la migración irregular, el derecho a migrar como un derecho fundamental y la apertura de fronteras a nivel regional para facilitar la libre movilidad. 3.- ¿Sabías que en los dos primeros párrafos de la actual legislación de migraciones los temas más relevantes son las expulsiones y prohibiciones a inmigrantes? La actual ley entiende la migración como una amenaza desde el punto de vista de la seguridad interior del Estado y no como un proceso de inclusión y de goce efectivo de derechos y obligaciones en el país que acoge. La delincuencia entre los migrantes en Chile es muy baja. El 6,2% de las personas que están recluidas, imputadas y condenadas en Chile son extranjeros y solo el 0,36% de los migrantes en Chile ha cometido algún delito. 4.- La actual normativa se sustenta en creer que mientras más restricciones se generen, menos migrantes llegarán a Chile No importan los muros o barreras burocráticas que se impongan, estas NO detienen la migración. Las personas migran igual, pero lo hacen en condiciones más inseguras. Los obstáculos favorecen la creación de mafias de tráfico ilícito de personas, aumentan la irregularidad estructural y, con ello, el racismo y la xenofobia. Una nueva ley debe propender a facilitar los procesos de regularización migratoria en vez de entorpecerlos. 5.- La actual ley obstaculiza la búsqueda de empleo de los migrantes y fomenta los trabajos informales Ocho de cada diez migrantes llegan a Chile en búsqueda de un trabajo y la legislación actual solo llena de dificultades este proceso. Chile no cuenta con una visa que permita buscar trabajo a los migrantes que recién llegan al país. La persona que logra encontrar empleo sin una visa, puede llegar a esperar 150 días luego de firmado su contrato, para recién obtener el permiso de trabajo. Urge una nueva ley que desvincule la visa laboral del contrato de trabajo, permitiendo una residencia regular a cualquier persona que emprenda una actividad laboral lícita. 6.- Con la actual normativa Chile está perdiendo oportunidades de innovación y emprendimiento La migración es importante para el desarrollo económico, social y cultural de Chile. Una persona migrante regularizada es un aporte al país, paga impuestos, cotizaciones, trae innovación y emprendimiento. Tal como en nuestro país contamos con personas que realizan distintos trabajos: profesionales, técnicos y trabajadores que desarrollan diversos oficios, lo mismo sucede con los migrantes que llegan a Chile a buscar oportunidades para desempeñarse y aportar desde distintos ámbitos. 7.- Chile ha ratificado convenios internacionales que NO están considerados en la normativa migratoria Nuestra legislación no ha recepcionado los tratados internacionales de Derechos Humanos que hemos adherido y que regulan la migración. Hoy no estamos cumpliendo con la “Convención de todos los trabajadores migratorios y sus familias” y el “Protocolo de Palermo sobre trata y tráfico de personas”. Debemos cambiar nuestra normativa ahora.     Fuente: Servicio Jesuita de Migrantes